El plan presupuestario de Trump incluye severos recortes a programas para los pobres

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por Carlos Borrero

El plan presupuestario de Trump incluye severos recortes a programas para los pobresA pesar de toda demagogia con la que afirmaba defender a las masas trabajadores, el nuevo plan presupuestario de Trump, presentado oficialmente hoy, representa una profundización de los ataques salvajes llevados a cabo contra los pobres y vulnerables en EEUU. Cabe señalar que los reclamos fraudulentos de una supuesta defensa de los intereses de los puertorriqueños hechos por Jenniffer González, un lacayo del Partido Republicano, también han sido puestos de manifiesto con este reaccionario plan presupuestario.

El plan del presupuesto de Trump contempla un recorte de $800 mil millones a Medicaid durante la próxima década. Medicaid, que provee cobertura médica básica a más de 70 millones de personas pobres en EEUU, incluyendo 49% (1.7 millones de personas) de la población en Puerto Rico, ha sido un blanco de los sectores más reaccionarios de la clase dominante en Estados Unidos durante décadas. Bajo la propuesta de Trump, el recorte drástico de fondos federales a Medicaid no sólo revertiría la expansión de cobertura médica que ocurrió bajo Obamacare sino también resultaría en la imposición de límites severos en la capacidad de los estados para proveer cobertura básica a los que hoy tienen cobertura médica. Bajo este esquema, los estados recibirían una cantidad fija de fondos federales, conocidos como “block grants”, independientemente del número de personas inscritas en el programa o de las necesidades médicas colectivas. Como tal, los estados y las jurisdicciones como Puerto Rico se verían obligados a limitar seriamente la prestación de servicios médicos a la población. Además de estos límites, las políticas propuestas por la administración de Trump impondrían un requisito de trabajo para las personas inscritas a Medicaid.

El plan presupuestario de Trump también recorta los fondos para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementario (SNAP por sus siglas en inglés; “PAN” en Puerto Rico) en un 25% ($190 mil millones) durante la próxima década, así como el programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas en $20 mil millones. El programa SNAP ayuda a alimentar a 44 millones de personas. También hay recortes en $72 mil millones al Programa de Ingreso Suplementario para Discapacitados que forma parte del Seguro Social, así como al Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo (EITC por sus siglas en inglés) y el Crédito Tributario Adicional por Hijos (ACTC por sus siglas en inglés), ambos que benefician a las familias obreras de pocos recursos (hasta $53 mil al años dependiendo del tamaño de la familia). Otros recortes incluyen los subsidios agrícolas y la ayuda federal para estudiantes universitarios.

Otro aspecto importante del presupuesto de Trump es la provisión que permite la retención de fondos de las llamadas “ciudades santuario” que se niegan a cooperar con el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional en la ejecución de políticas antiinmigrantes que anteriormente habían sido rechazadas por los tribunales federales. Bajo esta provisión, el secretario de Justicia, Sessions, o el director de Seguridad Nacional, Kelly, podrían retener fondos a ciudades y otras jurisdicciones por incumplimiento con autoridades federales en asuntos relacionados a las medidas anti inmigrantes que ha intentado imponer la administración de Trump.

De hecho, cuando se ubica el plan de Trump dentro del contexto de otras propuestas fiscales las cuales reducen los impuestos a los capitalistas al mínimo y aumentan el gasto militar a niveles sin precedentes, la verdadera naturaleza del asalto a la clase obrera representada por este plan presupuestario sale a la luz. Es significativo que Dick Mulvaney, director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto de la Casa Blanca y principal arquitecto del presupuesto, caracterizara los objetivos del plan de la siguiente manera: “Necesitamos que la gente trabaje. Necesitamos que las personas vayan a trabajar. Si recibes cupones de alimento y eres físicamente capacitado, necesitamos que vayas a trabajar. Si recibes seguro para discapacitados y no estás supuestos, necesitamos que trabajes . . . Hay dignidad en el trabajo.”

La hipocresía de estas palabras de la boca de un representante de una administración llena de oligarcas financieros – ninguno de los cuales que haya cogido una pala para tirar cemento en su vida – salta a la vista. Pero lo que al Sr. Mulvaney se le olvidó mencionar es que cuando dijo que quería que la gente fuera a trabajar era sólo bajo condiciones opresivas y por salarios miserables. De hecho, el presupuesto de Trump forma parte de los esfuerzos coordinados llevados a cabo por la clase capitalista en su conjunto para crear una plataforma de bajos salarios en EEUU en la que las conquistas históricas de las masas son eliminadas y la súper explotación de los trabajadores aumenta el nivel obsceno de riquezas acumuladas por los parásitos capitalistas.

Y mientras la clase dominante de Estados Unidos organiza estos ataques contra la mayoría obrera y pobre, los lacayos coloniales como Jenniffer González y Ricky Rosselló permanecen callados. Dicho silencio es complicidad.

No obstante, las masas obreras se despiertan cada vez más a la realidad de que los representantes políticos de los capitalistas nada pueden ofrecer. Será sólo una cuestión de tiempo antes de que estas mismas masas se organicen para tomar en sus manos las riendas de la vida política y económica e implementen su propio programa basado en las necesidades de la mayoría.