Incineradora de Arecibo busca lucrarse de la crisis de basura con proyecto detrimental a la salud del pueblo y el ambiente

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La Coalición de Organizaciones Anti Incineración protestó la extensión por 5 meses de permisos a Energy Answers. (Foto tomada -prohibidoincinerar.org)

por Coral Ríos

A pesar de que Energy Answers – la empresa que desde 2014 propone la controversial incineradora de basura en Arecibo –  no cuenta con un permiso de construcción, la EPA le otorgó ayer una segunda extensión del permiso de aire federal Permit of Significant Deterioration(PSD) que vencía por segunda ocasión. La condición para aprobar la misma era que hubieran comenzado la construcción de la planta. En una clara violación a las propias leyes estatales y federales, la permisología de este proyecto se maneja de manera irregular mientras los administradores del territorio puertorriqueño se hacen de la vista larga. Hace unos días atrás el gobernador endosaba el proyecto públicamente mientras la compañía hace halagos del financiamiento que ha logrado del mismo, de los cuales esperan tomar prestados el 75 por ciento del Servicio de Utilidades Rurales (RUS), una rama del departamento de agricultura federal que realiza préstamos para el desarrollo de zonas rurales a un bajo interés. El costo total de construcción del proyecto sobrepasa los 700 millones de dólares.

Para cumplir más fácilmente con sus objetivos, el gobernador firmó recientemente la Ley 19 del 2017 que consolida los trámites de permiso de uso, la certificación de prevención de incendio, salud ambiental, licencias y autorizaciones en un solo permiso único para agilizar y promover el desarrollo de estas empresas especulativas que amenazan nuestro bienestar y la permanencia de nuestras comunidades y barrios. Esta ley establece una serie de multas de hasta 100 mil dólares para quienes protesten en predios de construcciones autorizadas por esta permisología burocrática y fatula.

Energy Answers pretende incinerar más de 2 mil toneladas de basura diaria para producir 80 megavatios de energía renovable alterna lo cual representará para la Autoridad de Energía Eléctrica solo un 0.026 por ciento de la energía consumida en la isla. Según se evidencia en la página prohibidoincinerar.org, la AEE ya tiene contratos con cinco compañías dedicadas a la incineración de basura en los pueblos de Arecibo, Barceloneta, Manatí, Canóvanas, Juncos y  Moca.

Esta tecnología de alto costo conocida como Waste to Energy produce energía a partir de la combustión de basura lo cual genera gases de metano y crea más problemas de disposición de cenizas toxicas en la isla. Mucho del material sólido generado de esta planta se convertirá en materia tóxica y cancerígena que por sus propiedades se liberará directo al ambiente. Las nanopartículas tóxicas generadas, muchas se suspenden en el aire y otras son sólidos altamente solubles en agua. Al entrar en contacto con el cuerpo humano entran directo al sistema sanguíneo ya que se comportan como gases.

En la página, el doctor Paul Connett, Profesor de Química de la Universidad de Lawrence en EU establece que por cada cuatro toneladas de residuos quemados, se producirá por lo menos una tonelada de cenizas toxicas. Doce estados de EU han prohibido tecnología Waste to Energy como ésta por sus efectos ambientales y debido a su baja capacidad de producción de energía. Esta es considerada uno de los sistemas más caros de producción de energía.

Actualmente, generamos alrededor de 10 mil toneladas de basura en Puerto Rico. A penas un 14 por ciento de la basura de Puerto Rico se recicla, incluyendo el material vegetativo que forma parte de un plan de desvío municipal. De los 27 vertederos y sistemas de relleno sanitario en Puerto Rico, 19 incumplen con las leyes ambientales aplicables y/o excedieron su capacidad máxima por lo que 12 de éstos ya tienen órdenes de cierre parcial o total. Ya los municipios de Arecibo y Cabo Rojo han aprobado ordenanzas para comenzar a cobrar el recogido de la basura lo que a muchos le preocupa pueda provocar un aumento en la aparición de vertederos clandestinos.

No hay duda de que la basura, un subproducto despreciable de este modelo de producción y consumo, representa una amenaza al medio ambiente y a la propia existencia humana en la Tierra. Desde la revolución industrial, la producción y acumulación de basura se ha disparado exponencialmente causando daños evidentes al ambiente y a la población alrededor del mundo. Debido a que el objetivo del capitalismo es la acumulación de riquezas, la creación de materiales industriales baratos utilizados para empaques y para la misma producción de mercancía se convirtió en otra oportunidad para acumular capital. Tanto los vertederos como los sistemas de reciclaje que se han desarrollado a raíz de este problema responden a una necesidad capitalista insostenible para la sociedad.

Por un lado, las empresas obtienen ganancias de esta contaminación sistemática e incesante y por otro lado se les vende a los consumidores la romántica idea de que existen soluciones viables dentro de este modelo económico para corregir el daño irreparable que se está ocasionando. En Puerto Rico, algunas leyes que forman parte de este esquema de lucro corporativo son la Ley para la Reducción y Reciclaje de Desperdicios Sólidos de 1992, La Orden Ejecutiva 1993-55 y la Ley 411 del 2000. Un ejemplo de como el esquema funciona: ConWaste – otra compañía multinacional – opera la mayoría de los vertederos locales y provee servicio de disposición de basura y programas de reciclaje, entre otros. Se sabe públicamente que los directivos de esta compañía son uno de los mayores donantes del PPD. En el caso de Energy Answers, su principal asesor ambiental en la actualidad es quien fuera el secretario de DRNA bajo el gobierno de Fortuño. No debe extrañarnos el apoyo incondicional del gobierno actual al proyecto.

No importa el partido, los intereses de los administradores coloniales están con la Junta de Wall Street. Mientras facilitan el saqueo financiero y ambiental de Puerto Rico, se llenan los bolsillos y le pagan favores a sus amiguitos y familiares. Alertamos a todos los trabajadores y trabajadoras dentro y fuera de Puerto Rico a rechazar el establecimiento de las incineradoras de basura disfrazadas de energía renovable en Arecibo o en cualquier otro lugar del mundo ya que su inviablidad está científicamente documentada y afectará la salud del ambiente y las comunidades aledañas. Creemos consejos de barrio para deliberar las inquietudes que nos aquejan en la comunidad y desarrollemos estrategias para combatirlas.

¡Anulemos todos los contratos que han privatizado los recursos naturales! ¡Administremos nuestros recursos naturales!, ¡éstos  nos pertecen!