De la protesta masiva a la auto organización revolucionaria

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por Ismael Castro

Un alto grado de actividad independiente de la clase revolucionaria en ascenso, la clase obrera, es una de las condiciones indispensables de una situación revolucionaria. Tal actividad independiente debe incluir formas de auto organización para el futuro traspaso del poder político, es decir, la formación de nuevos órganos populares en los cuales los elementos más conscientes de la clase revolucionaria dirigen a las demás clases marginadas en la elaboración de una nueva política pública. La formación de estos órganos representa un reto al aparato gubernamental existente – un poder paralelo – que en la medida en que se fortalecen irán sentando las bases para la inevitable toma de poder por la clase revolucionaria ascendente.

La administración del territorio es incapaz de ofrecer soluciones progresistas a la crisis económica y social que aflige a la sociedad puertorriqueña. El descontento y la desesperación popular son palpables en todos lados. Ante la actual coyuntura, la protesta popular es un desenlace lógico. Sin embargo, si este descontento de las masas trabajadoras no se transforma en nuevos órganos capaces de retar al poder existente, la energía popular que engendra eventualmente se disipará.

El Partido Comunista de Puerto Rico ha lanzado la consigna consejos obreros y asambleas de trabajadores. Esta consigna nace de los recientes intentos del movimiento obrero de organizar varios cuerpos para aglutinar a los diferentes sectores de la clase obrera y discutir sus respuestas a la ofensiva de los capitalistas además de sus propias propuestas ante la crisis. Los comunistas hemos llamado al movimiento obrero a darles un carácter amplio y permanente a estos esfuerzos los cuales representan el embrión de nuevos órganos de poder popular.

Este Primero de mayo, repetimos ese llamado para transformar la protesta en la calle en la organización de nuevos órganos propios de las masas obreras. Ante su incapacidad de resolver la crisis, el gobierno de turno se vuelve cada vez más represivo. Ente las grandes lecciones históricas que se destacan en la actual coyuntura es el hecho de que ninguna de las “conquistas históricas” marginales logradas por la clase obrera es garantizada mientras reinan los capitalistas. Los obreros no pueden confiar en el gobierno actual o ninguno de los Partidos capitalistas que lo componen. Para resolver la crisis, la clase obrera tendrá que tomar la dirección de la sociedad en sus manos.

Este Primero de mayo, instamos a los obreros en protesta a canalizar toda su furia hacia la organización de sus propios órganos de poder. Para salvar al país, ¡Consejos Obreros y Asambleas de Trabajadores ya!