Foto Suminstrada: miradacientifica.org
Foto suministrada: miradacientifica.org

Científicos marcharon en contra del oscurantismo

Por: Carlos Borrero

Científicos de todo el mundo marcharon el sábado, 22 de abril,  en un esfuerzo por reafirmar el importante papel desempeñado por la ciencia en la sociedad y levantar la demanda de que la investigación científica basada en evidencia informe a las políticas públicas.  Según la organización “March for Science”, esta manifestación intenta defender la ciencia contra la tendencia de “desacreditar el consenso científico y restringir el descubrimiento científico”.  Entre las preocupaciones más grandes de sus organizadores es el rechazo a la evidencia científica alrededor del papel humano en el cambio climático.  La marcha coincide con el Día de la Tierra, evento anual en que se dan manifestaciones mundiales a favor de la protección ambiental.  En Puerto Rico, la marcha satélite se celebrará en la Plaza Colón en el Viejo San Juan.

 

Los comunistas vemos como sumamente positiva esta manifestación pro defensa de la ciencia.  Reconocemos el valor intrínseco de la investigación científica para aumentar nuestra comprensión del mundo, tanto en el ámbito de la naturaleza como en la sociedad.  Como atestiguan los recientes descubrimientos en campos como la astrofísica y la medicina, la investigación científica más eficaz requiere la colaboración entre científicos de todo el mundo especializados en una variedad de disciplinas.  Empero, el valor de la ciencia no se limita a la expansión de nuestra comprensión de la vida y el mundo.  El desarrollo de la ciencia tiene implicaciones muy prácticas para la satisfacción de las necesidades materiales racionales de la humanidad y el medio ambiente en que vivimos.

 

A pesar de nuestro apoyo a la defensa de la ciencia contra todas las formas de oscurantismo en general, afirmamos que no puede haber una ciencia “apolítica”.  La investigación y la práctica científicas no pueden separarse de la sociedad en la que se desarrollan.  La sociedad actual en que vivimos, la capitalista, es una sociedad dividida de clases en la que la adquisición de ganancias privadas es la fuerza motriz detrás de la economía y la política.  Este afán de lucro limita severamente el desarrollo de la ciencia y la educación en la sociedad.  Esto puede verse en fenómenos tales como la práctica irracional de basar la mayor parte de la producción energética en combustibles fósiles así como los recortes draconianos a la educación pública en aras de la “educación con fines de lucro”.

 

A pesar de que la motivación inmediata de la Marcha por la Ciencia haya sido la oposición a lo que ha sido la promoción descarada del oscurantismo por políticos reaccionarios como Donald Trump, es importante destacar que todos los políticos capitalistas son cómplices en la subordinación de la ciencia al afán de lucro y la defensa de las relaciones de clase capitalistas.  Incluso dentro del ambiente relativamente “libre” para la investigación y la práctica científica bajo las administraciones “liberales”, la ciencia sigue siendo severamente restringida.  ¿No era igualmente cómplice la administración de Obama en la desviación de recursos públicos –incluyendo el uso de toda la infraestructura científica – de las necesidades racionales como empleos para reconstruir la infraestructura civil, mayor accesibilidad a la atención médica, la vivienda, etc., hacia la maquinaria belicista para continuar guerras en lugares como Afganistán?  ¿No fue igual de activo el “liberal” Obama en los ataques contra la educación pública a través de políticas a favor de las universidades privadas y las compañías de préstamos estudiantiles o la promoción de escuelas chárter a nivel segundario?  Como demuestran estas políticas, aun las administraciones “liberales” representan una traba para el desarrollo de la ciencia y el conocimiento.

 

Extendemos la demanda por la defensa de la ciencia planteada por los organizadores de la marcha de hoy a una demanda por una sociedad socialista en la que la satisfacción de las necesidades racionales de la mayoría se convierte en la base de la toda decisión alrededor de la economía y la política, así como la fuerza motriz detrás de la práctica científica. Como parte de nuestra demanda por una expansión de la educación mediante una educación científica a todos los niveles sufragada por el Estado, los comunistas entendemos que el desarrollo económico en una sociedad socialista debe realizarse en armonía con el compromiso de preservar y proteger el medio ambiente.  Aquí es donde el desarrollo de la ciencia más allá de las trabas impuestas por el afán de ganancia capitalista se refleja más claramente.

 

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