Transformemos las reuniones de la Mesa de Diálogo Sindical, no podemos quedarnos en puros diálogos

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Por Abayarde Rojo

El pasado jueves 9 de marzo la Mesa de Dialogo Sindical realizó una reunión en el local de la UTIER en Mayagüez. Esta iniciativa surge como parte de un nuevo empuje organizativo del cual el Foro “Crisis y efectos en la clase trabajadora”, convocado por la Mesa y realizado a finales de enero, surgieron acuerdos de continuar con reuniones conjuntas. En la reunión asistieron representantes de la Coordinadora Sindical, APRUM, UIET, PROSOL  ACT y el capítulo de Retirados de la UTIER.

Esta iniciativa sindical tuvo como objetivo “crear grupos regionales de trabajo permanente para compartir los análisis de los retos y problemáticas que nos afectan como trabajadores, realizar actividades de educación y formación y desarrollar actividades de movilización y solidaridad”. Concluyeron en la reunión, además de continuar con reuniones de seguimiento, realizar un inventario de las “organizaciones y luchas de la región oeste” para lograr reunirlas a todas.

Resulta una iniciativa muy valiosa de este grupo de sindicatos el cual lo componen, según sus convocatorias, cerca de 20 organizaciones sindicales. Demuestran un salto adelante el hecho de estar conscientes de la necesidad de unir fuerzas ante una nueva realidad en la lucha de clases en Puerto Rico. No obstante es preocupante expresiones dentro del grupo de que “si las uniones no pueden negociar convenios colectivos hasta el 2021 pierden su razón de ser”, “como no están consiguiendo mejoras en sus convenios la gente [los unionados] no se quieren mover y por eso se está buscando organizar personas no organizadas” y “si en los lideratos de las uniones no hay personas con conciencia es bien difícil que estas se muevan”. Si bien es conocido este fenómeno conservador dentro del sector laboral en general, resulta una prioridad que el liderato de obreros conscientes no caiga en las confusiones de la pequeña burguesía que desorienta la organización sindical en esta nueva etapa de represión en el territorio.

Mientras exista la explotación del trabajo ajeno los sindicatos son una herramienta indispensable de la clase obrera en su lucha por mejores condiciones de venta de su fuerza de trabajo. Su función consiste en resistir en el capitalismo, no para derrotarlo, y como tal albergaran dentro de sus filas tendencias dispuestas a tranzar con el capital. Pero también albergan tendencias que perciben (aunque intuitivamente) el carácter irreconciliable entre el trabajo y el capital. Actualmente esta tendencia es muy débil aun pero en la medida en que se agudiza la crisis general, más trabajadores se unirán a esta tendencia, ya que sus necesidades inmediatas chocaran más claramente con los planteamientos del liderato sindical. Por lo tanto los líderes sindicales con conciencia representan el eslabón más importante para dirigir a su sindicato y al pueblo en general hacia las ideas más avanzadas de la democracia obrera, hacia la creación de nuevas estructuras de poder obrero y hacia nuevas tácticas adecuadas al momento. Al convertirse en líderes naturales de la clase obrera se logra, mediante ellos, ¡luchar contra el oportunismo sindical el cual destruye desde adentro cualquier intento de elevar nuestra lucha!

La Mesa de Diálogo Sindical al proponerse grupos de trabajo permanentes ha tomado un paso importante. Para que estos grupos permanentes logren convertirse en nuevos instrumentos de lucha que respondan a los obreros es necesario que el liderato obrero con conciencia logre una reorganización efectiva de sus sindicatos los cuales se encuentran desmoralizados. Los sectores “no organizados” de las masas trabajadoras no se pueden atraer si no hay un fortalecimiento en la filas de los obreros que si lo están.

La crisis capitalista la sufre una diversidad de sectores de la sociedad pero son los obreros, y los obreros organizados en particular, los que representan el sector más capacitado para enfrentar las consecuencias y tomar las riendas del país. Solo mediante la creación de una política independiente de los obreros y guiada por un programa socialista se logrará dar una respuesta en favor de las mayorías. La iniciativa de la Mesa se fortalecerá en la medida que sus organizadores, los líderes obreros con conciencia, logren aprovechar las contradicciones de la nueva realidad en el territorio para desarrollar una política independiente, libre de las confusiones burguesas, que logre sentar las bases para la necesaria toma del poder político por los dueños legítimos de la riqueza social.