Presupuesto federal tendrá serio impacto en Puerto Rico

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Por: Rogelio Acevedo

La probable aprobación del presupuesto sometido por la administración Trump es la más reciente muestra de la ofensiva que llevan los capitalistas y sus aliados en contra de las masas trabajadoras a nivel internacional, en este caso, en EEUU y su territorio de Puerto Rico.

En este presupuesto, en términos sencillos, se plantea un aumento en la transferencia de fondos públicos hacia sectores específicos de la economía capitalista, más concretamente, hacia la industria armamentista y todo el entramado represivo que abarca. La propuesta de la administración Trump alcanza $1.15 trillones, incluye un aumento del 10% al presupuesto de defensa, cerca de $54 mil millones, lo que deja algo más de $61 mil millones para atender el resto de las operaciones del Estado.

El presupuesto de EEUU se divide en dos partidas principales, que lo recomienda el ejecutivo y enmienda y aprueba el congreso, la sección “Mandatoria” y la “Discrecional”. La parte mandatoria del presupuesto es la mayor y se conforma por leyes no anuales concebidas como “entitlements”, conocidos acá derechos adquiridos que incluye los programas de Medicare y Medicaid, junto al Seguro Social. La parte discrecional se compone de asignaciones por leyes anuales según la discreción del congreso.

Como es de esperarse los recortes más fuertes serán contra la sección mandatoria y sus presupuestos mayores: salud $15 mil millones, programas de desarrollo social $12 mil millones y educación $9 mil millones. Pero el desvío de fondos hacia el presupuesto militar abarca la casi totalidad de las agencias federales, es decir, de la sección discrecional. Estas reducciones se proyectan entre el 2.8% (Departamento Justicia) hasta el 21% (Departamento del Trabajo). También se proyectan recortes en vivienda pública (HUD) de $6 mil millones, así como otros programas de desarrollo comunitario (CDBG) por $3 mil millones. Aun con la magnitud de los recortes, este presupuesto arrastra un déficit de cerca de $500 mil millones.

Aparte del aumento de $54 mil millones para defensa, las otras agencias que se beneficiarán del aumento presupuestario son Homeland Security con $30 mil millones y la administración de veteranos con cerca de $25 mil millones. Todas estas reasignaciones tienen por objetivo, aparte de enriquecer a los “empresarios nacionales”, el fortalecer el aparato represivo ante el cada vez más amplio y visible descontento social. Ese aparato incluye la proliferación de cárceles privadas como nuevo espacio de acumulación, que se nutre de estas asignaciones utilizando inmigrantes, pero que está “a la disposición” de los nacionales también.

Considerando este panorama de violencia estatal que se cierne sobre las masas laboriosas en EEUU con su progresiva militarización, la clase trabajadora en Puerto Rico debemos estar conscientes de las graves consecuencias que tendrá la aprobación de este presupuesto en la situación del territorio. Veamos.

El presupuesto consolidado de Puerto Rico para el 2015 fue de $28,052 millones de los cuales $6,414 millones proceden de asignaciones federales, lo que representa un 23% del total. El uso de estos fondos se divide entre “entitlements”, programas sociales y las agencias del gobierno del ELA que los administran: Administración para el Desarrollo Socioeconómico de la Familia (PAN) $1,998 millones; Educación (DE) $1,200 millones; Salud $1,110 millones. Es decir, los recortes van hacia los fondos destinados para el mantenimiento de programas que amortiguan el acelerado empobrecimiento de las masas y la reducción de su acceso. Precisamente, estas partidas proceden de la sección de fondos discrecionales, lo cuales como ha argumentado Mick Mulvaney, director de la Oficina de Manejo y Presupuesto “existen muchos programas que simplemente no pueden justificar su existencia”. La mirada está puesta en vivienda pública (HUD) por $50 millones, así como otros programas de desarrollo comunitario (CDBG) por $65.3 millones. Pero de la misma manera vendrá un ataque aún mayor en la sección de partidas mandatorias como Medicare, Medicaid y Seguro Social, que es de donde se desviarán la mayoría de los fondos hacia el aparato militar. Estos severos recortes, unidos al plan fiscal de Wall Street, prometen profundizar las condiciones de pobreza y marginación de las masas trabajadoras y otros sectores desprotegidos como son los envejecientes y nuestra niñez.

Esta ofensiva general que ejecuta la clase capitalista contra las masas no tiene paralelo en la historia, quienes luego de saquear los sistemas de retiro y apropiarse de la propiedad pública, ahora nos lanzan un nuevo reto: tendremos que aprender a vivir con mucho menos. Ya la alianza entre el sector financiero representado en la JWS, los capitalistas “de aquí” y los administradores del territorio en contra de las masas trabajadoras está sellada.

Ante una coyuntura como esta, la única vía en que las masas obreras en Puerto Rico podrán arrancarle el poder a la burguesía, será a través de su organización política independiente en consejos obreros y construyendo lazos estrechos de colaboración con la clase obrera internacional, particularmente la de EEUU. Solo con el internacionalismo se podrá conservar la conquista del poder y garantizar la solidaridad frente a las agresiones del imperialismo. Solo con la clase obrera en el poder se podrá construir una sociedad que priorice en las necesidades y aspiraciones de las masas asegurando servicios de salud y jubilación, así como la protección de una educación científica a todos los niveles.