La Junta y Rosselló coinciden en imponer más dolor a las masas obreras

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Enemigos de las masas obreras y de marginados

Por Carlos Borrero

El discurso de Rosselló luego de la certificación del Plan Fiscal por la Junta de Wall Street fue todo un despliegue de volteretas oratorias.  Con una fila de acólitos detrás, Rosselló se puso su mejor cara teatral mientras intentaba presentar la certificación del plan como una victoria popular.  Sin embargo, un análisis del plan certificado desmiente sus mejores esfuerzos hacia ese fin.

La certificación del plan representa un acuerdo táctico temporal entre la Junta y la actual administración territorial y nada más.  Toda discusión anterior acerca de discrepancias serias entre las dos era sólo teatro político.  Las disputas que quedan entre grupos de capitalistas competidores tendrán lugar dentro de un marco común en el cual la clase obrera estará obligada a pagar un precio aún más alto para satisfacer el apetito insaciable de los buitres y chacales que han sitiado el territorio.

¿Cuáles son las medidas acordadas mediante el celebrado plan recién certificado?

Entre las más significativas figuran:

  • Un aumento de $5.800 millones adicionales en la combinación de recortes, impuestos y otros cargos, de $33.800 millones a $39.600 millones;
  • Una reducción a la jornada laboral (furloughs) para empleados públicos estimada en 20%;
  • La congelación de salarios hasta el 2020
  • La reducción adicional de las pensiones de los empleados públicos en 10%;
  • Un recorte de los gastos para la salud estimado en más de $600 millones anuales durante la próxima década junto con la eliminación de servicios médicos cubiertos por el plan “Mi Salud” y mayores gastos fuera del bolsillo para los inscritos;
  • La eliminación del bono de navidad;
  • Mayores reducciones de subsidios y aumentos tarifarios para la UPR.

Si bien está claro que estas medidas empeorarán una ya grave situación social dentro del territorio, los bonistas mismos parecen permanecer recalcitrantes en su empeño de extraer lo más que puedan de las masas obreras.  En un informe del periódico Bond Buyer, se destaca que varios tenedores de los bonos de obligación general (GO Bonds) expresaron decepción con la certificación del plan porque, a su entender, la versión aprobada por la junta asigna una cantidad insuficiente al servicio de la deuda ($787 millones anuales) mientras que la versión original propuesta por Rosselló asignaba aun más para pagar el interés sobre la deuda.  Según uno de los entrevistados, “De esta manera nunca podrán regresar a los mercados y esto mata cualquier oportunidad para la estadidad.”  El consenso entre los bonistas es que el vencimiento de la actual moratoria terminará bajo el Titilo III de la Ley PROMESA el cual permite a un juez supervisar un proceso de quiebra.  El precedente reciente (ej. Detroit) demuestra que los tribunales capitalistas nunca fallarán en contra de los bonistas.

La cuestión candente para las masas obreras en Puerto Rico es ¿cómo van a responder a esta situación?  Las formas de lucha basadas en el “ejercer presión” sobre tal o cual partido político capitalista han resultado infructuosas.  Del mismo modo, las marchas y los piquetes no han logrado impedir la intensificación de los ataques capitalistas y mucho menos producir algún avance significativo en la lucha de las masas obreras.  A menos que las masas obreras se preparen para tomar el poder político en sus manos, seguirán soportando el peso de la devastación social provocada por las políticas promovidas por los capitalistas e implementadas por sus defensores políticos.  Para tener éxito, la respuesta de las masas obreras tiene que basarse en la comprensión de que sus intereses son irreconciliablemente opuestos a los de los capitalistas y todo el sistema basado en las ganancias privadas.