¡Necesitamos nuevas tácticas! (Mensaje a la Mesa de Diálogo Sindical)

Por Carlos Borrero

La llamada reforma laboral es parte de una estrategia más amplia llevada a cabo por los capitalistas para restaurar las condiciones de rentabilidad mediante una mayor degradación de la posición de los trabajadores.  Mientras la reforma laboral crea un marco legal para que los capitalistas ejerzan un mayor control sobre el proceso laboral a través de esquemas para alterar la jornada laboral y el pago de horas extras además de una extensión del período de probatorio y el debilitamiento de las disposiciones contra los despidos ilegales, es imposible entender su verdadero alcance fuera del contexto de otras medidas tomadas en contra de los trabajadores.  Tales medidas incluyen otra legislación para reducir el salario mínimo, dirigido en primera instancia a los trabajadores más jóvenes, así como la tendencia de casualizar el trabajo mediante el creciente uso de “trabajadores por contrato” sin seguridad de empleo permanente o beneficios vinculantes.  En otras palabras, los capitalistas están tratando de restaurar la rentabilidad al revertir más de tres generaciones de logros conquistados por la clase obrera; mediante la imposición a los trabajadores de condiciones que recuerdan a la primera mitad del siglo XX.

 

La cuestión candente para el movimiento obrero es ¿cómo combatir todo este asalto que se está llevando contra la clase obrera?

 

Durante los últimos años, la táctica del movimiento obrero se ha centrado en presionar a los políticos coloniales a través de marchas y piquetes frente al Capitolio y organizar paros de corta duración.   Estas tácticas, que sin duda requieren una gran capacidad organizativa, se están volviendo rápidamente obsoletas con la imposición de la Junta, en clara representación de los intereses de Wall Street mientras le da ‘cubierta política’ a una administración territorial encargada de servir como verdugos contra los trabajadores.

 

Las nuevas tácticas desarrolladas por el movimiento obrero deben dar un golpe estratégico directamente a los capitalistas.  Las nuevas tácticas no deben limitarse a tal o cual sector de la clase obrera.  Más bien, estas tácticas deben unir a todo el movimiento obrero organizado con los trabajadores no organizados así como las masas de la población que sufren bajo la carga de mayores impuestos sólo para satisfacer la avaricia de los buitres de Wall Street.  Precisamente por esto, las nuevas tácticas también deben ir acompañadas de nuevas formas de organización que si bien complementan los sindicatos también responden a las nuevas exigencias de la lucha.

 

Si la sangre de vida de los buitres de Wall Street son los impuestos sobre los ya escasos salarios de los trabajadores, los bienes de consumo esenciales, así como los cargos adicionales sumados a los servicios básicos, etc., hay que atacar allí.  Hay que negarles a los buitres de Wall Street esta sangre de vida tal como los capitalistas niegan a los obreros empleos estables y salarios adecuados.  A los buitres de Wall Street hay que despojarles de su sustento tal como ahora intentan despojar a los pobres pensionados de sus medios para sobrevivir.

Está claro que este nivel de lucha no puede darse dentro de las formas organizativas existentes del movimiento obrero.  Tal nivel de lucha, que es lo que exige el momento, sólo puede darse mediante nuevos órganos los cuales funcionan independientemente de los capitalistas y sus defensores en los cuales se unen todos los sectores de la clase obrera, tanto activos como desempleados, a la vez que sientan las bases para la futura toma del poder político por los propios trabajadores.

 

La Mesa de Diálogo Sindical al igual que las Asambleas de Trabajadores celebradas en el otoño del 2015 son primeros pasos, de seguro pasos tentativos, hacia nuevas formas organizativas.  Éstas, sólo se fortalecerán en la medida en que sus organizadores, los verdaderos líderes orgánicos de los trabajadores, sepan desarrollar nuevas tácticas adecuadas al momento.

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