Los recursos naturales de Puerto Rico le pertenecen a la clase trabajadora

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Las playas son nuestras.

Por: Coral Ríos

La explotación de los recursos naturales de nuestro archipiélago se ve hoy día recrudeciéndose a niveles extremos debido al decaimiento económico que resulta de la especulación financiera y la insostenibilidad del sistema capitalista a nivel mundial. La controvertida Junta de Control Fiscal es reflejo del colapso de este sistema económico en el territorio de Puerto Rico.

Las distintas luchas comunitarias en defensa del medioambiente en Puerto Rico responden a una conciencia popular que defiende sus recursos naturales y reconoce la necesidad de estos para su subsistencia. Aunque pueda parecer un asunto local y aislado, los daños que aquejan a las comunidades son considerados “externalidades” de una actividad económica global sin fronteras que responde a los intereses del Capital. La situación colonial solo recrudece el mal manejo de nuestros recursos naturales y la ausencia de una planificación basada en las necesidades de las comunidades locales.

Los administradores del territorio de Puerto Rico han demostrado ya que su único plan es poner al servicio de los bonistas de Wall Street nuestros recursos para su especulación. En este nuevo año, muchas áreas sensitivas están siendo amenazadas para complacer los intereses de la industria de combustibles fósiles y para la construcción de hoteles de lujo que secuestran el acceso del pueblo a nuestras costas.

Las cenizas del carbón generadas en Guayama bajo la compañía Applied Energy Services (AES) – que producen el 15% de la energía consumida en Puerto Rico – son un ejemplo de las contradicciones existentes.  Su depósito en un vertedero de Peñuelas aflora la necesidad de realizar cambios profundos en el sistema económico que nos rige. Investigaciones recientes han traído a la luz pública la alta incidencia de cáncer y enfermedades respiratorias entre los residentes de las comunidades aledañas a este vertedero en Peñuelas. Otra amenaza a los residentes de toda la región son los efectos de la contaminación de los acuíferos del sur donde se han utilizado las cenizas de carbón como relleno para construcción.

Aunque la Ordenanza Municipal Número 13 aprobada en el 2013 prohíbe el depósito y uso de cenizas en cualquier lugar de Peñuelas, desde entonces se han depositado miles de toneladas de cenizas de carbón en este vertedero bajo contrato con la compañía EC Waste y no han sido multados por el Municipio. Para cumplir con las exigencias económicas de esta industria, El Tribunal Supremo de Puerto Rico cambió de determinación en tres ocasiones durante el 2016 sobre la validez de dicha Ordenanza Municipal demostrando la fragilidad e inconsistencia a la que estamos sujetos cuando dependemos de que los tribunales capitalistas protejan los recursos naturales y la salud del pueblo. Estas decisiones reactivaron la lucha de la comunidad para evitar la entrada de más camiones con cenizas a finales del 2016 a lo cual se han unido múltiples sectores de la sociedad.

En Humacao, residentes de varias comunidades también manifestaron su repudio a que se depositen cenizas de carbón en el vertedero de EC Waste en dicho municipio bajo La Alianza de Comunidades Ambientalistas del Sur Este (ACASE) demostrando que las cenizas de carbón no son buenas para nadie en ningún lugar del mundo. Donde exista esta industria sucia y contaminante habrá siempre una comunidad de pie resistiendo.

El Proyecto del Senado 340 de la senadora María de Lourdes Santiago busca prohibir el uso y depósito de cenizas de carbón en terrenos locales y cuerpos de agua pero esto le representaría un gasto excesivo a la compañía AES la cual tendría que transportar al exterior sus desperdicios. Por esta razón, los congresistas estadounidenses McKinley y Mooney recientemente dirigieron una carta al Gobernador insistiendo en que estas cenizas deberán ser depositadas en el territorio de Puerto Rico en un intento por cabildear en contra de la medida y demostrando así cuales son los intereses que defienden.

El cambio de Zonificación es otro ejemplo de cómo el Estado pone al servicio de los especuladores del capital financiero nuestros recursos naturales. La privatización de Las Pardas, terrenos de alto valor ecológico para el Bosque Seco de Guánica, se llevó a cabo justo después que la Junta de Planificación realizara un cambio de Zonificación de Área de Planificación Especial a Desarrollo Turístico Selectivo. Los nuevos propietarios de estos terrenos ya han comenzado a destruir parte de este bosque para la construcción de un hotel de lujo de la empresa A&M Resorts. La liquidación de activos del gobierno responde a una de las medidas implantadas por la Junta de Control fiscal.

La flexibilización en la permisiología y las exenciones contributivas que el gobierno facilita a los inversionistas son también estrategias utilizadas para apropiarse de los recursos naturales que nos pertenecen. De esta forma se libra también otra lucha ambiental en contra de la construcción de otro hotel de lujo en una zona costera utilizada para recreación y pesca conocida como Playuela en Aguadilla.  La conformación de una Coalición multisectorial representa uno de los frentes en esta lucha por la conservación y disfrute público de esta zona natural.

Las luchas ambientales  son parte de la lucha contra el capitalismo ya que es el interés de lucro de los capitalistas el motor que dirige este manejo irracional de nuestros recursos naturales.  Muchos hemos sido testigos de los efectos negativos que estos daños ambientales están causando en la salud de familiares y amigos, en la calidad de vida en general  y en el aumento del empobrecimiento de la población. La satisfacción de las necesidades humanas es inconcebible sin la conservación, planificación y manejo sostenible del medioambiente.  Solo por medio de una transformación de nuestra economía basada en la acumulación privada podrán los recursos naturales estar en manos de los verdaderos y únicos dueños de nuestros recursos naturales, la clase trabajadora.

Unámonos a estas luchas comunitarias, formemos consejos obreros o de barrio para luchar por nuestros recursos naturales. Organízate y lucha desde tu barrio o centro de trabajo para defender y reclamar lo que nos pertenece.