Los embustes de Elías Sánchez

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Por: Carlos Borrero

En su reciente entrevista en Cuéntame, el representante del Gobernador electo a la Junta de Wall Street, Elías Sánchez, afirmó que se solicitará una reducción del principal como parte de una supuesta reestructuración de la deuda.  Tal afirmación representa una mentira cínica de parte de toda la administración corrupta entrante y una continuación del engaño que ha sido perpetrado por todas las previas.

Primero, cualquier reestructuración requiere un acuerdo entre los tenedores de bonos actuales y el emisor de una deuda mediado por los tribunales.  La administración territorial puede solicitar lo que quiera pero si no le conviene a los capitalistas tal solicitud no va para ningún lado.  Como se ha demostrado repetidamente, los tribunales capitalistas no tomarán ninguna decisión que ponga en peligro a los títulos de los parásitos financieros como los fondos de cobertura.  El papel de un juez federal como Besosa, que nunca ha fallado a favor de un obrero en su carrera, es darle ‘cobertura política’ a los políticos mientras le brinda un velo de legitimidad legal a toda una estafa criminal.

Segundo, una reestructuración de la deuda se efectuaría sólo bajo los siguientes criterios: una extensión de los términos de la deuda o un ajuste del valor “par” de los títulos dentro de parámetros que aseguren ganancias para quienes compraron los bonos a precios de ganga en el mercado segundario.  Mientras el primero pretende aliviar el problema de liquidez a corto plazo dejando para el futuro enormes pagos de principal e intereses, el segundo da la ilusión de que los que compraron bonos a tremendo descuento (en muchos casos a .30¢ y .40¢ de cada $1 del valor par, es decir, lo que aparece en el papel titular del bono por ej. $100 ó $1000) van a sufrir pérdidas.  La realidad es que éstos se quedarán con increíbles ganancias aún cuando reclaman un repago ‘reducido’ de entre .80¢ y .95¢ de cada $1.

Tomémonos el ejemplo de unas propuestas para reestructurar una deuda mediante una extensión del período de pagos.  Según el Plan Fiscal para Puerto Rico sometido en octubre de 2016 ya para julio de este año el principal de la deuda solamente por concepto de los bonos de obligaciones generales (GOs por sus siglas en inglés) era aproximadamente $12.500 millones.  El repago anual de esa deuda a partir de 2017 se divide de la siguiente manera:

Año Principal Interés Total Principal Interés
‘17 $371 M $757 M $1.128 M $11 M $11 M
‘18 $ 327M $739 M $1.066 M $11 M $10 M
‘19 $383 M $707 M $1.091 M $11 M $9 M
‘20 $439 M $680 M $1.119 M $11 M $9 M
‘21 $334 M $658 M $991 M $6 M $9 M
‘22 $358 M $641 M $999 M $6 M $8 M
‘23 $378 M $621 M $999 M $6 M $8 M
‘24 $402 M $597 M $999 M $6 M $7 M
‘25 $428 M $571 M $1.012 M $6 M $7 M
2026 – 2043 $8.624 M $4.406 M $13.030 M $111 M $61 M
Total $12.045M $10.375M $22.420 M $187 M $139 M
Bal -16 $426M          $353M    $779M $1M $11M


TOTAL PARA EL 2016: $23.537M

Bajo los términos actuales después de pagar más de $12.000M en 2028 faltarían 15 años de pagos adicionales.  Como si estos términos actuales (línea negra abajo) no fueran lo suficientemente onerosos, las dos propuestas de reestructuración, la “GO Proposal” del actual grupo de tenedores de los bonos de obligaciones generales (rojo) y la contrapropuesta “3rd CW” de los administradores del gobierno territorial o ELA (azul) no sólo extienden el tiempo de repago – los administradores del territorio lo extienden hasta el 2062! – sino que aumentan la cantidad del saqueo.

saqueo

Como se ve de este ejemplo entre muchos otros, cualquier acuerdo de reestructuración entre estas contrapartes significa una continuación del sufrimiento impuesto a las masas obreras para enriquecer a un grupo de parásitos financieros.  En otras palabras, las mismas instituciones financieras que recibieron dinero prácticamente gratis (muchas veces a una tasa de interés de 0.1%) de la Reserva Federal como parte del programa de flexibilidad cuantitativa desde 2010, luego prestaron ese dinero a saqueadores profesionales como los fondos de cobertura, etc. que, a su vez, adquirieron los títulos de varias formas de deuda (ej. bonos municipales, bonos corporativos, etc.) a centavos por el dólar.

Por ejemplo, ya para el verano del 2016 los bonos de obligaciones generales del territorio estaban vendiendo en los mercados segundarios en alrededor de 65 centavos por dólar o el 65% del valor par del título.   En la medida en que se agravaba la situación fiscal del territorio los títulos de varias de sus agencias emisoras de deuda se compraban a 30¢  y 40¢ por cada dólar del valor par.  El motivo para comprar estos ‘activos en dificultades’ (distressed assets como se les conocen en el mundo financiero) es simplemente usar el aparato jurídico legal capitalista para no solamente percibir los pagos periódicos del cupón mientras se posee los bonos sino también reclamar la totalidad del valor par de los títulos al venderlos; es decir, cobrar el valor nominal de un dólar para lo que se compró en 30 o 40 chavitos.   Cualquier reestructuración que le asigne un valor al bono entre el precio de compra en el mercado segundario (por ej. 40¢) y el valor par (por ej. $1) representa el margen seguro de enormes ganancias para el buitre.  Por ejemplo, en el caso anterior, aún un llamado ‘recorte’ de 20%, una suma que provocaría gritos de atropello de parte de un bonista y la ilusión de ‘sacrificios compartidos’ entre los imprudentes, le dejaría al buitre una ganancia de 200%.   Y ese ha sido el caso con fondos de cobertura como Fir Tree Partners, Appaloosa Management y Och-Ziff entre muchos otros.

Tanto Rosselló como Sánchez están conscientes de esta jugada sucia y por más que se vistan de seda y nos pelen los dientes la realidad, expresada en la jerga de los barrios obreros a través del país, es que nos quieren coger de mangó bajito.  Ninguno obrero con formación comunista se come el cuento de estos embusteros que lo que merecen es nuestro máximo desprecio.