Vamos a movernos hacia la organización de las asambleas obreras

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Por: MAO

La inmovilidad de la clase trabajadora es un gran reto a derrocar en la colonia  puertorriqueña. Comienza a desangrarse la colonia y  son muchas las tácticas de lucha que se esparcen para combatir el imperialismo estadounidense. Todas las tácticas a utilizarse no deben ser descartadas, pero deben ser cónsonas a la realidad material de la clase trabajadora en este instante. A la par con el trabajo organizativo que tanta apatía le da  a los “sectores más conscientes”.

Para llegar a los nudos donde se enreda el proceso de lucha de los/as trabajadores/as, debemos sumergirnos brevemente en el desarrollo económico que se ha venido jugando en la colonia.  En un momento dado en la historia del desarrollo material de la vida de la clase trabajadora en la isla, existió un fogueo productivo idóneo para generar las bases hacia la construcción de una banca financiera.  Formando un desarrollo económico fugaz  que dio a los trabajadores mayores medios de subsistencia. Y a la par con esto, se produjo una confianza ciega a la colonia y sus administradores.  Las movidas  ligeras del capital   en Puerto Rico, desde el derrumbe de la gestión agrícola por parte del plan de fomento para la manufactura,  hasta las limitadas producciones pre-industriales formadas por las exenciones contributivas de las 936, generaron  la burbuja de progreso en ciertos sectores de las capas trabajadoras. Claro está,  no del todo.   La lucha de clases nunca ha dejado de ser intensa en la colonia. Pero la mentira de progreso ha  calado hondo y  jugo un papel importante para la inmovilidad  de la clase  obrera puertorriqueña.

Detrás de esta imagen de progreso se escondían  las inevitables crisis cíclicas del capital.  Como dijo el camarada Marx: “la crisis no resulta de una anormalidad en el sistema capitalista, sino que forma parte de su ciclo normal de vida”.  Ante esta normalidad del modo de producción que impera en la colonia y en el mundo,  es que miramos el estancamiento de la clase trabajadora y la descomposición del sistema colonial. Estas crisis presentan escenarios distintos que destacan la insuficiencia de alcanzar una vida confortable para las masas trabajadoras.

Por si quedara alguna duda  de las continuas crisis del capital, se impuso  la  Junta de Control Fiscal como proyecto de envergadura trasnacional que asegurara el cobro de las especulaciones financieras en la colonia y  sacudirá los recursos económicos que nos queden, para continuar dando vida a la acumulación de riquezas de la burguesía parasitaria. Haciendo que los trabajadores y trabajadores carguemos con el peso de la crisis, vendiendo nuestra fuerza de trabajo al  costo más barato posible para llevarla  a competir al  mercado global. Hasta ahora la propuesta es  un mínimo salarial de  $4.25. ¿Qué más puede esperar  nuestra clase trabajadora para movilizarse contra el capital?

Ante esto es preocupante la desconfianza  en nuestra clase trabajadora hacia todo lo que tenga que ver con  aspectos políticos. Y se comprende a la perfección por la abundancia de charlatanes militantes en los partidos de los ricos. Responsables de ser los intermediarios del saqueo de la burguesía imperialista. Pero de la misma forma,  es importante comprender  que los sectores organizados de la clase trabajadora,  por lo menos los más conscientes, vean la necesidad de elevar  sus cuadros sindicales de avanzada a cuadros políticos. Para eso estamos los/as trabajadores/as comunistas, para aportar a la formación de los cuadros de nuestra clase. Y para fortalecer el partido revolucionario de la clase trabajadora. Aspirante a que  los trabajadores no se alejen del poder político que cargan.  Hacernos ver incapaces de organizarnos como clase trabajadora,  es objetivo de  la burguesía y todo el que juega en su circo electoral.

Sin una sólida organización política de carácter obrero revolucionario,  no podemos esperar otra cosa que la movilidad de la clase obrera hacia las  acciones anárquicas desconcertadas y a la alineación de los obreros  con los partidos  reformistas.   Mientras no entendamos la necesidad de  un partido de carácter obrero revolucionario con una guía científica de su accionar, los trabajadores seguirán  pensando en las elecciones coloniales, el activismo como única solución ante el capital, el rechazo a organizarse y la confianza en el imperialismo yanqui.

En otro contexto, vemos como en  Puerto Rico  valientes grupos  utilizan la táctica  de la    confrontación directa.  Acciones muy importantes ante la apertura del derrumbe colonial. Sin embargo, tomar estos métodos  como determinante exclusivo en  la guerra de clases que se desata,   es algo que no contempla la realidad material actual y que resalta el carácter infantil de  la lucha. ¿Tomar las calles sin organizar unos objetivos concretos que golpeen al capital y sus monigotes? ¿Dejar que la fuerzas de represión brinquen sobre una parte mínima  de la clase trabajadora y ver como  el resto de la población obrera mira los baches de sangre de algunos/as mártires? ¡Esto tarde o temprano va a pasar!

Pero la fuerza de la clase trabajadora no radica exclusivamente en esa lucha cuerpo a cuerpo con los caballos de pelea del estado burgués en la actualidad.  La lucha en la calle es el resultado de la insatisfacción que causa la lucha de clases que se prolonga en las superestructuras sociales. ¿Pero entiende nuestra clase obrera esa lucha de clases? ¡No! Condición muy ajena a la realidad material de nuestra clase trabajadora en estos momentos. Y para estar bien claros, no descartamos este tipo de lucha, sino que bajo el análisis de la debilidad de la clase obrera en este momento, un llamado a tomar las calles, es tirarle piedras a la luna.

La inmovilidad de los trabajadores y trabajadoras connota mucha relación con el trabajo ideológico. ¡La crisis nos agarró con los pantalones abajo y nadie lo puede ocultar! Los movimientos de izquierda no han podido consolidar una guía   científica revolucionaria que lleve a los trabajadores hacia su sólida organización como clase. Existe un rechazo inminente a las teorías revolucionarias como el marxismo-leninismo.  Tildándolas de dogmáticas y rechazando lo más evidente en la descomposición social en la colonia, la lucha de clases.  Esto es pieza clave para la formación de nuestra clase obrera y quien lo oculte termina siendo enemigo de la misma.

Sin una guía teórica y el rechazo mortal a la formación ideológica de nuestra clase,  implicaría   meter a la clase trabajadora en la  cueva de lobos sin un arma para defenderse.  La clase trabajadora se lanzará por encima de cualquier estorbo que  le interpongan los medios de comunicación, los sindicatos burócratas y la represión policiaca del estado.  Pero para que sea efectiva esa rabia de clases y no quede en la atropellada pasión de la lucha en la calle, es necesario que los trabajadores vean que la lucha también  es ideológica, de una clase social que se impondrá sobre otra.

El afán de movilizarse en acciones de contacto más directo llaman la atención de los sectores más jóvenes, enérgicos con salir a las calles a demostrar su rabia inicial. Y allí estaremos apoyando.  ¡Pero compañeros y compañeras, el poder político de nuestra clase trabajadora,  no se dará tomando el cielo por asalto! Sacrificando posibles  líderes obreros/as que  las fieras del estado con todo su aparato represivo,  sacara de carrera fácilmente.

Y repetimos, no estamos en contra de la lucha en la calle. Discutimos la dialéctica existente entre la lucha política organizativa de la clase trabajadora y su más destacado efecto de activismo político en la actualidad.  Ambas son de gran importancia para concretizar un trabajo que movilice a los trabajadores y las trabajadoras de Puerto Rico.

En jaque  la colonia,  la dinámica entre el trabajo organizativo y el activismo debe ser más pensado por todos los sectores de nuestra clase. Al igual que el llamado a la independencia.  La independencia capitalista no logrará ningún alcance económico, ni social para las masas trabajadoras.  Una independencia capitalista abrirá las puertas al capital trasnacional para que se apropie de la fuerza de trabajo y de todos los recursos económicos que  llevarán  a un mercado más amplio para que asegure excedentes de ganancias más abarcadores. Cosa que no le permite la colonia en estos momentos. No hay garantía económica y social  para los trabajadores en la independencia capitalista.

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Por lo tanto,  junto con el activismo y la organización política independiente de las y los trabajadores, debemos  luchar por una independencia socialista. Ir generando espacios políticos de abajo hacia arriba. Desde la comunidades hasta los centros de trabajo. Rechazando de manera disciplinada  el circo electorero de la burguesía. Agrupaciones amplias de todos los sectores de las capas obreras del país y sectores pequeño burgueses que vayan a tono con la revolución socialista que gobernarán las trabajadoras y los trabajadores. El Partido Comunista  de Puerto Rico, mira las  asambleas obreras como las más aptas  para dirigir estos procesos guiados por la democracia obrera participativa. Ante la imposición de la agudización de las condiciones de vida de los trabajadores, es de gran urgencia movernos a la creación de estos espacios donde seamos capaces de:

  1. Concretizar un trabajo organizativo constante en todas las regiones del país;
  2. Impulsar la destitución de todos/as los políticos/as que gobiernan la colonia;
  3. Descartar la participación electoral como mecanismo político en esta coyuntura histórica;
  4. Aglutinar a los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados en puesto de dirección. Estos serán revocables en cualquier momento en que no estén a disposición de las mayorías obreras;
  5. Fomentar un trabajo educativo que ayude a fortalecer el partido revolucionario de la clase trabajadora;
  6. Declarar la república socialista de Puerto Rico;
  7. Ir integrando trabajadores a los espacios organizativos.
  8. Proteger y luchar por recuperar y no perder todo los recursos económicos que ayudarán a planificar la economía socialista.

Esto debe hacerse inmediatamente. Con los sectores dispuestos a reunirse y llevar a cabo la organización de toda la clase trabajadora.  De esta forma también tomamos las calles.

¡NO A LA JUNTA DE  CONTROL FISCAL, NI A LA COLONIA,  ORGANICEMOS A LAS MASAS OBRERAS EN ASAMBLEAS DE TRABAJADORES/AS!