Acerca del referéndum sobre el ‘Brexit’

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Por Carlos Borrero

El triunfo del campo ‘salida’ en el referéndum sobre la futura relación del Reino Unido y la Unión Europea representa una victoria de la extrema derecha dentro de la clase dominante inglés y otro giro más hacia la derecha del capitalismo europeo en general.  A la vez, el controvertido voto, que arrojó unos resultados del 52% a favor del ‘Brexit’, resalta el carácter tenue de toda alianza entre los capitalistas o Estados burgueses.  Si bien la tendencia histórica del capitalismo es hacia la formación de bloques capitalistas cada vez más grandes a nivel internacional, este proceso, además de contradictorio y puntuado, nunca puede realizarse por completo bajo condiciones de la propiedad privada y competencia capitalistas.  La salida del Reino Unido confirma esta tesis.

Para estar claro, desde el punto de vista de la clase obrera europea e internacional, el campo ‘remain’ (permanencia) tampoco ofrecía ningún adelanto de los intereses de las masas obreras en Europa.  A pesar de toda la retórica oficialista sobre la supuesta voluntad popular, las dos alternativas contenidas en el referéndum sobre el ‘Brexit’ reflejaban los intereses de dos alas de la clase dominante inglés.  Para la clase obrera consciente, el resultado del voto sólo puede representar un canto de sirena para que se prepare para las intensas batallas venideras.  Si bien la Unión Europea no cumplió – ni pudo jamás cumplir – con su promesa de traer más prosperidad a las masas obreras, la alternativa del ‘Brexit’ ha de acelerar y profundizar todos los factores que han provocado la ira popular en el Reino Unido y a través de toda Europa.

Hace más de cien años, cuando ya iniciada la primera hecatombe mundial provocada por el capitalismo, V.I. Lenin señaló el carácter reaccionario de la consigna de los Estados Unidos de Europa[i].  Él planteaba que desde el punto de vista de la clase obrera revolucionaria, la propuesta de los Estados Unidos de Europa dentro del contexto del capitalismo únicamente podía significar una unión para <<aplastar en común el socialismo en Europa>> además de contrarrestar el desarrollo del capitalismo estadounidense y asiático que entraban al escenario mundial como competidores a la burguesía europea.  Aunque la consigna que Lenin sometió al análisis en aquel entonces abarcaba una unión política mayor que la que se dio bajo la UE de hoy, dada la actual realidad social dentro de los países europeos, pocos dudan del actual carácter negativo de esa entidad con sede en Bruselas para las masas obreras europeas.  Las reversiones de las conquistas históricas de la clase obrera europea, el ascenso de la reacción política y la proliferación de la xenofobia y la histeria antiinmigrante están a la orden del día en todo el continente europeo.  Tal realidad social y política dentro la UE confirma las conclusiones de Lenin de hace poco más de un siglo.  Los proponentes de la ‘permanencia’ dentro de la clase dominante inglés, con esa alianza profana de Cameron y Corbyn a la cabeza, no son ni menos brutales en sus ataques a la clase obrera ni menos avariciosos en sus ambiciones imperialistas que sus contrapartes del campo ‘salida’.  Sólo se distinguen por su visión europea en la actual configuración de bloques capitalistas a nivel mundial.  Ven en sus lazos económicos con el continente, y con Alemania en particular, una especie de garantía en anticipación de la intensificación de la competencia capitalista mundial.

Pero esto de ninguna manera significa que el campo ‘salida’ constituye una opción progresista para las masas obreras.  De hecho, el ultraderechista Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) dirigido por Farage representa el ala más retrógrada de la clase dominante inglés.  En realidad, en esta sección de la clase dominante inglés, que ha abrazado abiertamente el fascismo, se agrupan sus capas más débiles y vulnerables.  Su deseo es el de volver el reloj de tiempo hacia atrás en un sentido, a una lejana época en que el capitalismo británico aún podría ser considerado como preeminente y capaz de dirigir a toda Europa.  Pero esto es una ilusión.  Ante el ascenso de Alemania como motor económico de la UE no habrá ni ‘rescate’ del capitalismo británico ni cambio en la posición subordinada de los ingleses en Europa sin otra guerra en escala mundial.  En cuestiones de la relativa fuerza de los capitalistas la guerra es el último árbitro.

Fuente: Economist.com
Fuente: Economist.com

En términos sociales inmediatos, para poner en práctica sus planes, los representantes de la ultraderecha inglesa agrupados alrededor del UKIP requerirían una combinación de la más despiadada explotación de los obreros ingleses para poder competir a nivel internacional con medidas proteccionistas que invariablemente provocarían una erosión de la capacidad de consumo de las masas.  Las consecuencias sociales de ese proyecto son obvias.  Pero tal es el destino de todo proyecto nacionalista en la era moderna del capitalismo.

La victoria del campo ‘salida’ se ha dado en base a la movilización de las fuerzas sociales más reaccionarias de la sociedad británica además de algunas otras que ostentan un velo ‘de izquierda’ con matices del nacionalismo económico.  El fenómeno de esta ‘convergencia de intereses’ entre la extrema derecha y unas fuerzas que se pasean como ‘progresistas’ en el Reina Unido no es único.  Representa la versión británica de lo que se ha visto con el discurso común de gente como Trump y Sanders en EEUU además de lo que se ha visto en la política de países como Grecia y España.  La crisis política que ha de provocar el resultado del referéndum, que ya se ha iniciado con la dimisión de Cameron y muy posiblemente termina provocando la separación de Escocia y Gales, es el reflejo de la degeneración del capitalismo británico.  Los síntomas políticos de esta degeneración se ven cada vez más a través del mundo.  Pero estas incisiones entre capitalistas que se reflejan en la política deben entenderse como conflictos entre explotadores que en nada borran su compromiso común con la defensa de su sistema o su oposición a cualquier auge en la lucha de clases de las masas obreras.

En Puerto Rico, las ‘fuerzas progresistas’ del independentismo han guardado un extraño silencio sobre la situación en el Reino Unido.  Si las contradicciones de un proyecto ‘independentista’ sobre una base capitalista son aparentes, también lo son las de una ‘unión’ basada en la explotación y la opresión.  La situación en el Reino Unido comprueba una vez más la urgente necesidad de una reorganización de la clase obrera a nivel internacional con el objeto de llevar a cabo una política independiente de tal o cual sector de las clases dominantes.  La independencia ideológica de la clase obrera es absolutamente indispensable para enfrentar la realidad política y social en la actualidad.  Pero también lo es el internacionalismo proletario para combatir las fuerzas combinadas de todos los sectores de la burguesía internacional, que si bien disputan los detalles de su sistema, coinciden en su defensa de la propiedad capitalista y la explotación brutal de la clase obrera.

[i] https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/8-1915eu.htm