Algo tan sencillo como el agua

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Por Carlos Borrero

Las recientes revelaciones de la contaminación del sistema de agua de la ciudad de Flint, Michigan, una ciudad ubicada al noroeste de Detroit con una amplia población de obrera y también decimada a través de los años por la prolongada crisis económica, ponen de relieve el carácter criminal de la dominación capitalista.

Bajo el pretexto de una crisis fiscal, la cuidad de Flint fue puesta bajo el control de un administrador de emergencia por segunda vez en 2011.  La ciudad y sus condados circundantes tienen una larga historia de tensiones debido a su dependencia del Departamento de Agua y Alcantarillado de Detroit (DWSD por sus siglas en inglés), que se abastece del lago Hurón, para sus suministros de agua.  En el 2014, en un esfuerzo para ahorrar $5 millones el entonces administrador de emergencia, Darnell Earley, cambió la fuente del agua potable de la ciudad, hasta entonces el DWSD, al río Flint, un afluente notoriamente contaminado que a través de los años ha sido utilizado por empresas como General Motors para verter materiales de desecho.   La decisión de anteponer las demandas de los bonistas a las necesidades de la población ha resultado en una crisis que, en palabras del experto en agua y dirigente del equipo de investigaciones de la Universidad de Virginia Tech, Marc Edwards, “expone un nuevo nivel de arrogancia e indiferente que nunca antes había encontrado.”

Las consecuencias para la población de Flint han sido niveles extremadamente elevados de plomo en el agua potable, así como un reciente brote de la enfermedad de los Legionarios.  Para colmo, se han filtrado recientemente noticias de un encubrimiento desde las más altas esferas del gobierno estatal, oficiales de la comisión del agua de la ciudad de Flint y las agencias reguladoras del estado de Michigan las cuales, desde abril de 2015 no sólo sabían del uso de una fuente envenenada para el suministro del agua potable a la ciudad de Flint sino que también estaban conscientes de que no se le estaba aplicando anticorrosivos como el fosfato para contrarrestar la corrosión de tuberías o emitiendo advertencias al público sobre los peligros del consumo del agua.

En términos simples la crisis actual, la cual ha causado al menos 10 muertes así como los bien documentados efectos permanentes de la exposición al plomo, entre los residentes de Flint es el resultado de la complicidad criminal de los funcionarios del gobierno y los parásitos financieros ellos representan.  Tal es la verdadera cara de la dominación burguesa.

Darnell Earley

Pero, ¿por qué esto debe preocuparles a las masas obreras en Puerto Rico?  Más allá de la empatía más elemental hacia los que sufren, la historia de los residentes de Flint, Michigan es ilustrativa de lo que espera a Puerto Rico sin la intervención revolucionaria de la clase obrera.  La imposición de una junta de control fiscal, aunque compuesta por puertorriqueños – el ex administrador de emergencia Darnell Earley es afroamericano y la población de Flint tiene una mayoría afroamericana – significaría un sacrificio aún mayor de las consideraciones humanas más elementales en aras de la ganancia capitalista.  Cada vez más, la lucha por el derrocamiento del capitalismo se hace un imperativo, no sólo por el bien de mejorar la calidad de vida de las amplias masas, sino también para su propia supervivencia.