¿Qué posición debe tomar la clase trabajadora ante los Partidos políticos de cara a las elecciones de 2016?

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Por Carlos Borrero

La temporada electoral ha comenzado.  La clase obrera puertorriqueña se ve cada vez más el blanco del bombardeo continuo de mensajes políticos con que los partidos políticos de los capitalistas en la colonia pretenden mantener su influencia.  Las próximas elecciones tendrán lugar en medio de una crisis económica y social sin precedentes que ha repercutido en todas las instituciones políticas de la colonia.  Es sumamente importante que los trabajadores puertorriqueños desarrollen una comprensión clara, más allá del distorsionado debate alrededor del estatus político, sobre qué intereses representa cada uno de los partidos políticos y adopten una posición consistente con sus propios intereses de clase de cara a las elecciones venideras.

 

El PPD es el representante político del segmento de la élite colonial, los capitalistas y sus seguidores, con relativamente mayores vínculos con el capital industrial estadounidense e internacional.  La llamada ‘autonomía política’ que proponen está arraigada en sus vínculos con los capitalistas de países como España, Alemania y México que tienen importantes inversiones en la colonia.  Estos capitalistas internacionales buscan la ‘estabilidad’ que les brindan la presencia militar estadounidense y el dólar para garantizar sus inversiones en la colonia además de las ventajas que obtienen en algunos casos del acceso fácil al mercado estadounidense desde Puerto Rico.  Las empresas locales tales como las firmas de construcción, de contabilidad y de la banca que forman la base de donantes del PPD, se enriquecen de los contratos con el Estado colonial que se financian mediante los fondos federales para llevar a cabo funciones de apoyo para esta inversión de capital multilateral, tanto estadounidense como ‘extranjero’.  Como tal, el PPD funciona como uno de los instrumentos a través de los cuales esta élite colonial mantiene relaciones con un grupo diverso de explotadores para enriquecerse.

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Para engañar a la gente, el PPD utiliza un discurso político basado en la supuesta ‘creación de empleos’ por medio de una mayor libertad de buscar todo tipo de inversión de capital.  En realidad, lo que el PPD promete al capital, tanto estadounidense como internacional, es una fuerza laboral supuestamente servil que es a la vez muy adiestrada y móvil.  Pero la lógica del desarrollo capitalista, así como el carácter global de la actual crisis capitalista revelan la bancarrota absoluta de la estrategia del PPD para hacer frente a la situación económica y social en Puerto Rico.  En la economía mundial actual, las nuevas inversiones en un país como Puerto Rico sólo pueden ser rentables en industrias que, o bien pagan salarios de miseria o se caracterizan más por la tecnología avanzada que mano de obra y como tal no aliviarían el gran problema del desempleo que existe en el país.  Como resultado, el PPD no puede ofrecer ninguna solución viable a largo plazo a la crisis social o económica que aflige a la sociedad puertorriqueña en general y la clase obrera en particular.

 

El PNP es el representante político de aquellos de la élite colonial con lazos más estrechos con el capital financiero y los grandes intereses comerciales, tales como cadenas de megatiendas y las franquicias, de EEUU.  Históricamente, este sector de la élite colonial también ha tenido fuertes vínculos con la vasta maquinaria militar de EEUU en la colonia.  Si uno cree o no que el liderato del PNP está compuesto por verdaderos creyentes en la causa de la estadidad es una cuestión secundaria.  Lo que el PNP representa en términos de intereses de clase es similar al PPD, excepto que los intereses de La Palma se integran más estrechamente a los del capital estadounidense.  El liderato del PNP depende del mismo conjunto de élites locales que el PPD para su financiamiento y utiliza los fondos federales para ofrecer contratos estatales a cambio del apoyo político.  Lo que distingue al PNP en su retórica política es la forma en que se utiliza la subordinación colonial de Puerto Rico para engañar a las masas, en particular aquellos que más han sufrido bajo el capitalismo colonial.

 

Para ganar los votos de las masas, y sobre todo la gran mayoría de los pobres, el PNP les dice, “La estadidad les traerá los mismos beneficios federales que los ciudadanos de EEUU“.  Lo que el PNP no dice es que las masas trabajadoras en EEUU cada vez más tienen que librar una lucha brutal para mantener estos logros históricos, los cuales  los capitalistas pretenden arrebatarles poco a poco con el fin de que el capitalismo estadounidense pueda mantenerse competitivo ante sus rivales internacionales.  De hecho, el nivel de vida de las masas trabajadoras en EEUU no ha mejorado en más de tres décadas.  Hoy en día, el salario real de los trabajadores en Estados Unidos está al mismo nivel que en los 70, la pobreza se ha incrementado drásticamente, especialmente entre los niños, y un informe publicado recientemente provocó un escándalo al revelar que la esperanza de vida para los hombres blancos ha bajado drásticamente en los últimos años.  Como tal, el PNP sólo ofrece a las masas en Puerto Rico una mayor integración al mismo sistema capitalista estadounidense en pleno deterioro que ha demostrado ser incapaz de resolver la apremiante situación de sus propios ciudadanos.

 

El tercer partido político ‘principal’ en Puerto Rico, el PIP, es el representante de un pequeñísimo sector de la élite colonial, con intereses que son menos dependientes del capital estadounidense y, en algunos casos, directamente antagónicos a éste.  Llevan la lógica del autonomismo que promueve el PPD – el desarrollo económico basado en la libertad para negociar acuerdos de inversión con los capitalistas de todo el mundo – hasta el extremo.  Su independentismo no es ni radical ni progresista.  Más bien, se basa en la idea ilusoria de que una verdadera clase capitalista puertorriqueña puede consolidarse y ser competitiva con los capitalistas más poderosos de todo el mundo.  Pero el camino que ofrece el PIP es uno en el que la ‘competitividad internacional’ tiene que apoyarse en salarios bajos para los trabajadores, un Estado que tendría que ofrecer concesiones contributivas para atraer al capital tanto extranjero como nativo, y la continuación de la servidumbre por deuda con el único cambio de que en vez de ser preso de los fondos de cobertura Wall Street se tendría que recurrir al FMI o una entidad como el Nuevo Banco para el Desarrollo de los BRICS.  Los líderes del PIP señalan el llamado ‘milagro’ de Irlanda como ejemplo a seguir aunque aquel auge económico que caracterizó al tigre céltico desde finales de los 90 ya para 2006 se volvió una pesadilla en que la burbuja de bienes raíces se estalló y los niveles de la deuda pública y la miseria dispararon.

 

El discurso electoral del PIP, aunque muy crítico de las políticas y la conducta de los dos principales partidos políticos, no ofrece nada más allá de la ilusión del ‘capitalismo nativo’ y la llamada ‘gobernanza ética’.  Las masas de trabajadores ven instintivamente esta farsa la cual sólo expresa los intereses más estrechos del llamado sector iluminado de la élite colonial.

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Las masas en Puerto Rico, y la clase obrera en particular, se despiertan cada vez más a la realidad de que los principales partidos políticos en la colonia no tiene nada que ofrecerles.  Cada uno de los partidos principales representa un segmento de los intereses capitalistas.  Cada uno de estos Partidos ve en el Estado actual un medio para servir a los capitalistas más poderosos mientras se enriquece la capa estrecha de élites coloniales que representa.  A pesar de las diferencias sutiles entre ellos, las cuales no representan en absoluto líneas divisorias fijas o barreras a que colaboren unos con los otros contra las masas trabajadoras a favor de los intereses comunes de los diversos sectores de la clase capitalista, todos los principales partidos políticos juran estricta lealtad a la explotación del trabajo asalariado y la inviolabilidad de la propiedad privada capitalista.  Es por eso que ninguno de ellos planteará un repudio unilateral de la deuda pública actual, la cual ha servido de pretexto útil para imponer sobre las masas obreras aún mayores cargas.

 

Y los nuevos partidos políticos de la “izquierda” que se han formado para disputar las próximas elecciones, ¿cómo debe la clase obrera entender la aparición de Partidos como el PPT, el MUS o la coalición VAMOS, y qué posición debe tomar con respecto a la participación de estos Partidos en las próximas elecciones?

 

Como el PPT es el único que hasta ahora ha postulado candidatos, vamos a usar a este Partido como el más representativo de esta tendencia general que surge dentro de la izquierda.  El PPT ha intentado hacerse pasar como el representante de la clase obrera.  Echemos un vistazo más de cerca acerca de cómo este partido representa los intereses de los trabajadores.

 

El PPT les dice a los trabajadores, “Voten por nosotros y organizaremos una economía basada en las cooperativas que producen para la economía local.  Promulgaremos políticas para mejorar la vida de las mujeres y proteger el medio ambiente.  Gobernaremos sin corrupción para garantizar que nuestras políticas mejoren la vida de todos los que trabajan.”  ¡Muy bien!  Pero el PPT promete hacer todo esto sin abolir esclavitud salarial; sin violar la ‘santidad’ de la propiedad capitalista, que incluye no sólo la propiedad privada sobre los medios de producción, sino también los títulos de la deuda pública que están en manos de los fondos de cobertura, etc.; o, sin siquiera poner fin al colonialismo!  Esto sí que es un buen truco de verdad!  Y el PPT quiere convencer a los trabajadores que pueden lograr todo esto de ser electos un gobernador colonial, un comisionado residente y dos legisladores por acumulación quienes proclaman abiertamente su intención de cabildear ante todos los partidos políticos dentro del Congreso de Estados Unidos para conseguir su apoyo para sus políticas a favor del pueblo trabajador.

 

En realidad, el PPT es el representante de lo que se conoce comúnmente como la clase media alta, la pequeña burguesía, que se concentra en las profesiones liberales (ej. académicos, abogados, etc.), las altas esferas de la burocracia sindical y algunos empresarios pequeños y medianos.  Se trata de una capa social muy diversa y fluida que se mueve continuamente entre las masas trabajadoras y los grandes capitalistas.  Como tal, intenta combinar el lenguaje e incluso algunas de las demandas genuinas de la clase obrera con una lealtad inquebrantable a los derechos de propiedad capitalistas y las instituciones políticas de la clase capitalista.  Es precisamente por eso que predica la reconciliación social en vez de la lucha.  Los líderes de este tipo de Partido quieren el trabajo asalariado sin la explotación salarial; las cooperativas capitalistas sin la competencia capitalista; las nuevas maneras de gobernar sin cambios significativos a las estructuras de gobierno actuales; y un cambio real sin una revolución.  En última instancia, los partidos pequeño burgueses como el PPT, una vez en el gobierno, siempre traicionan a la gente.  Basta con conocer la historia reciente de países como Brasil o Grecia, donde partidos políticos similares cabalgaban a la victoria electoral con el mismo discurso para ver la manera en que llevaron a cabo las mismas políticas contra los trabajadores que los partidos tradicionales de la clase capitalista.

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Contrario a todos los demás partidos que representan los intereses de los capitalistas y la pequeña burguesía, los y las comunistas luchan junto a las masas trabajadoras.  Los y las  comunistas le dicen a la clase trabajadora, “No hay solución a la interminable crisis económica y social fuera de la lucha por el socialismo“, es decir, la lucha para poner fin a la propiedad privada sobre los principales medios de producción y el afán de lucro como la base de la producción.  Los y las comunistas le dicen a la clase trabajadora de forma abierta y honesta, “Ustedes no pueden depender de nadie más que de sí mismos para construir un nuevo sistema.  Esta lucha será larga y dura.  Para tener éxito, tendrán que organizarse y desarrollar nuevos instrumentos para luchar contra los capitalistas y todos sus representantes“.

 

Esto no es un sueño utópico urdido por los comunistas.  Más bien, es una realidad recién emergente que ya está ante nosotros en la forma de las Asambleas de Trabajadores.  Estos instrumentos recién emergentes y todavía en estado embrionario han sido creados por los propios trabajadores y representan el medio a través del cual la verdadera voluntad de la clase obrera, finalmente, puede expresarse.  Los y las comunistas luchan con los mejores y más brillantes elementos de la clase obrera para fortalecer estos nuevos instrumentos forjados en la lucha misma de la clase obrera.  Su objetivo es convertir estos instrumentos en nuevos órganos de gobierno; un gobierno obrero con el que la clase obrera tendrá que aplastar todo el viejo aparato gubernamental de los capitalistas que fue erigido exclusivamente para salvaguardar la propiedad capitalista y santificar la explotación del trabajo, y tomar bajo el control democrático de la mayoría obrera, todos los principales medios de producción.  Como tal, los y las comunistas hacen un llamado a los y las obreras puertorriqueñas a que ‘echen su papeleta’ en el 2016, no para los partidos políticos de siempre que nada pueden ofrecerles más que la traición sino a las Asambleas de Trabajadores en la forma de sumarse a ellas y hacerlas más fuertes y combativas para las grandes luchas venideras.

3 Comentarios

  1. Estimado compañero:

    Las y los comunistas reconocemos la necesidad de construcción de la república como avance en el proceso de autodeterminación de Puerto Rico. Inclusive, si sectores de la burguesía y la pequeña burguesía estuviesen dispuestas a confrontar al aparato de poder yanqui, la clase obrera debe participar activamente en ese proceso de lucha para constituir la república. Sin embargo, los y las comunistas no vemos los procesos de forma lineal, es decir, que no anteponemos exclusivamente la consecución de la independencia para luego comenzar a hacer el resto de las tareas revolucionarias que se necesitan para derrocar el capitalismo en Puerto Rico. Nuestra visión se fundamenta en que independientemente de si es en la colonia, o en la república burguesa, la clase obrera, como única clase verdaderamente revolucionaria, tenemos que organizarnos, fuera de los partidos de otras clases, de diversas maneras para constituirnos como fuerza política representante de la mayoría de la sociedad.

    En ese sentido su planteamiento está equivocado. Los y las comunistas nunca le hemos planteado a la clase obrera el “estado obrero” en la colonia. Para lograr ese objetivo se necesitarán desarrollar procesos organizativos y de lucha mucho más complejos que lograr una mera independencia santificada por el poder del capital. Contrario a lo que usted argumenta, las asambleas de trabajadores, no las planteamos para jugar a la democracia, sino como organismos donde las masas trabajadoras nos organicemos, independientemente de otras clases, y vayamos constituyéndonos en fuerza política que ejerza poder confrontando al capital y sus alcahuetes locales. Como parte del proceso de lucha por eliminar la explotación y opresión ejercida por el capital, el imperialismo yanqui y sus aliados, lograremos la verdadera independencia, una que sirva a las aspiraciones y los intereses de las mayorías.

  2. No hay la más míniima posibilidad de los trabajadores de crear un estado obrero en la colonia gringa, ninguna. No hay asamblea de obreros que valga en la colonia. La independencia es parte de los segundo, es la única que le da posibilidad alguna a que se de lo segundo.

    Si no quieren participar en las elecciones, no hay problema pero si no le dicen la verdad que la independencia es necesaria para que pueda darse el estado obrero, entonces están fuera de foco.

    • Los obreros y obreras revolucionarias, y dentro de estas los comunostas, estaremos en la primwra fila por la lucha de liberación nacional. Porque tenemos claro que el.desarrollo de un estado independiente, que decida por el mismo las tareas sociales, verdademente democratico, estableciendo la democracia de los trabajsdores, es indispensable para la construcción de un socialismo sin retrocesos, de carácter internacional.

      Ahora, quisiera ver, o pensemos, si los oportunistas disfrasados de patriotas estaran en primera fila en defensa del interes primario de las.mayorias, el.socialismo.

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