Duncan y Bathia: dos alas del mismo buitre

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Por Carlos Borrero

Un titular en que se declara que el “Jefe de Educación en Estados Unidos avala proyecto de reforma de Bhatia” salió recientemente en El Nuevo Día[i].  El Sr. Bhatia debería tener más cuidado con los endosos que acepta.

Arne Duncan

Durante su mandato como secretario de Educación bajo la administración de Obama, así como durante su etapa anterior como ‘CEO’ de las escuelas públicas de Chicago, Arne Duncan ha sido un fiel ejecutor de las políticas educativas de la clase dominante.  Estas políticas pueden resumirse de la siguiente manera: acelerar el desmantelamiento de sistemas de escuelas públicas en todo EE.UU. al incentivar los estados con problemas presupuestarios a que eliminen los límites a las escuelas chárter a cambio de fondos federales, y así abrir nuevas vías de inversión para los gerentes de fondos de cobertura; y desplazar la responsabilidad del pobre desempeño académico de estudiantes de la pobreza inherente al capitalismo al magisterio a través de diversos esquemas de ‘contabilidad’ vinculados a pruebas estandarizadas.  El impacto devastador de estas políticas en la vida de los jóvenes de las escuelas públicas en EEUU, especialmente durante los últimos años, ha llevado incluso a un sindicato convencional como la Asociación Nacional de Educación (NEA) a exigir la renuncia de Duncan.  Su ‘aval’ del reciente proyecto de una reforma educativa de Bhatia sirve como una advertencia para las familias obreras en Puerto Rico a la vez que pone de relieve la absoluta podredumbre de la política colonial.

 

El nuevo proyecto de Bhatia contempla designar el 15% de las escuelas públicas con el peor desempeño académico ‘Escuelas Líder’ por lo que caerían bajo la supervisión de una junta compuesta por elementos empresariales (ej. Cámara de Comercio, Asociación de Industriales) y tendrían que ser administradas por entidades ‘públicas o privadas’.  Además de la abierta agresión en contra del magisterio, cuyos convenios colectivos se volverán anulados o gravemente debilitados, así como la mayor incursión de intereses empresariales en el campo de la educación, el aspecto más nefasto de éste y de todos los planes de ‘reforma educativa’ similares es que obscurecen las verdaderas raíces de la crisis de la educación.

 

Hoy en día la clase capitalista norteamericana tiene menos incentivos que nunca para garantizar el nivel mínimo de educación que se requiere para mantener una amplia fuerza laboral capacitada.  De hecho, cuando se analiza los datos sobre la tasa de desempleo tan celebrados recientemente, lo que se perfila es la mayor orientación del mercado laboral en Estados Unidos hacia los trabajos de bajos salarios.  Para una clase dominante que se caracteriza cada vez más por el parasitismo, la educación pública se ve cada vez menos como una inversión a largo plazo necesaria para aumentar la capacidad productiva, sino más bien un campo de inversión especulativa para obtener ganancias rápidas.  Esto es particularmente cierto en áreas donde la extrema concentración de pobreza que está a la raíz de la frustración académica sirve como pretexto para todo tipo de ‘reforma educativa’.

Esta es la respuesta que siempre han dado los administradores coloniales a los reclamos magisteriales.
Esta es la respuesta que siempre han dado los administradores coloniales a los reclamos magisteriales.

Pero uno no necesita referirse al reciente aval del Sr. Duncan para destacar la hipocresía absoluta de la llamada reforma educativa de Bhatia.  Después de todo, Bhatia es un agente del colonialismo desde hace mucho tiempo durante el cual ha colaborado en la imposición de condiciones a los jóvenes de edad escolar entre las familias obreras en Puerto Rico que serían inaceptables para sus propios hijos o los de su calaña.  Dichas condiciones incluyen el hacinamiento de estudiantes en salones, la descomposición de los planteles escolares, la falta de materiales curriculares adecuados además de otros recursos pedagógicos, maestros mal pagados y bajo ataques constantes así como un sistema corrupto de amiguismo que canaliza dinero a intereses privados a través de contratos perversos.

 

Los sectores avanzados del magisterio también proponen reformas para la educación.  Al contrario de las que proponen los ardientes defensores del capitalismo como Duncan y Bhatia, sus ‘reformas’ llegan a la raíz del problema: el sistema capitalista el cual engendra la más descarada desigualdad social y la privación cultural de la juventud obrera.

 

 

 

[i] http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/jefedeeducacionenestadosunidosavalaproyectodereformadebhatia-2093232/