Los trabajadores puertorriqueños que se tiran al mercado laboral en Estados Unidos, tienen características distintas en esta nueva etapa operacional del sistema capitalista. Un 64% de los que deciden vender su fuerza de trabajo en el país imperialista, son personas que alcanzaron un nivel educativo de escuela superior.

¡Trabajadores/as: no se vayan, construyamos el socialismo!

Por: M.A.O

Los trabajadores puertorriqueños que se tiran al mercado laboral en Estados Unidos,  tienen características distintas en esta nueva etapa operacional del sistema capitalista. Un 64% de los que deciden vender su fuerza de trabajo en el país imperialista, son personas que alcanzaron un nivel educativo de escuela superior. Para el 2012 el mayor número de emigrantes, sumado  a 10,000 personas,  lo componían trabajadores/as dedicados/as al campo laboral del servicio.  Los trabajadores de la  educación, gerencia y salud,  emigraron en mayor cantidad a  Estados Unidos en 2013.  Estos fenómenos ayudan a reflexionar sobre el  hundimiento de la colonia boricua.

Desde antes de los años 70 se inició internacionalmente una fase del capitalismo que giraba hacia la especulación del  entorno financiero.  Ese nuevo modelo se ensayó en Puerto Rico de una manera muy exitosa, pero a la misma vez daba paso a  las contradicciones del ELA.  Todo parecía estar en su cúspide de prosperidad para satisfacer la vida de los trabajadores puertorriqueños. Esto se daba en el espectro del endeudamiento.  Era de esperar que los límites del sistema estallaran en crisis.  El “sálvese quien pueda” de la economía capitalista reduce cada vez más los recursos para sostener a las familias trabajadoras.  En Puerto Rico el desempleo sobrepasa el 16%; 610,000 personas trabajan a tiempo parcial;  cerca de 288,000 trabajadores rindieron  planillas con ingresos anuales de $15,000  dólares o menos en 2012;  se  estimó  que para el 2011, 262,000 personas ganaron menos de $10.10 dólares la hora.  Ante estas complicaciones que limitan cada día más los medios para sostenernos a diario, decidimos  arrancar a vender nuestra fuerza de trabajo en Estados Unidos.

La nación estadounidense tiene la diversidad de recursos para desarrollar escalas  altas en productividad.  Esto implica jornadas de mayor intensidad  que ayudan a aumentar el valor de las mercancías, dando como resultado unos  salarios más elevados.  Es muy halagador para nosotros, el contemplar un  mercado laboral que ofrece 1.5 millones de ofertas de empleo anuales, con salarios que fluctúan entre los $16 a $22 dólares la hora. En la “nación de las oportunidades” nuestra fuerza de trabajo se intercambia por mayores medios de subsistencia. Sin embargo,  el alto costo de vida hace que muchos  trabajadores puertorriqueños se sometan a unas  malas condiciones de vida para poder devolverle al capitalista sus manos e intelecto al día siguiente. Al igual que otros hermanos latinoamericanos, nos hacinamos  en hogares con alrededor de 8 a 10 personas en estados como la Florida, Virginia, Carolina del Norte,  Conneticut, entre otros. En muchas ocasiones nuestros familiares en la isla nos tienen que sostener económicamente por que a pesar de los “grandes salarios”, no nos da para vivir. Esas libertades imperialistas conseguidas por el saco de riquezas históricamente  acumuladas por el capital, ponen a marchar a los obreros/as de América, hacia las arcas del mercado laboral estadounidense, independientemente de sus voluntades. Tales fronteras no existen cuando hay que explotar fuerza de trabajo.

El círculo migratorio de la fuerza de trabajo atrasa el desarrollo de  un capital más productivo que  ayude a la preparación de un trabajador más eficiente. Nuestra clase trabajadora  necesita organizarse para conducir a la sociedad puertorriqueña  hacia un ambiente más próspero para constituir y desarrollar  nuestra fuerza de trabajo. La pieza más importante que aporta al proceso de la producción de mercancías, son los trabajadores. No podemos dejarla ir,  porque revitaliza el poder imperialista del capitalismo yanki y  deshidrata  el carácter organizativo de la clase trabajadora. En la reciente lucha estudiantil, los/as estudiantes muy sabiamente propusieron una medida que serviría al desarrollo de  una población trabajadora productiva e intelectual en el país. Enfatizaron al gobierno colonia, que los trabajos que requieran investigación científica para data gubernamental, se le otorgara a ellos/as, en vez de entregar grandes contratos a empresas privadas. Específicamente identificaron el servicio de tutorías que el departamento de educación le entrega a las empresas privadas a un alto costo. Añadiendo  propuestas que impulsen un carácter de productividad que forme y desarrolle nuestras fuerzas productivas, el Partido Comunista de Puerto Rico en su programa político expresa lo siguiente: crear un instituto de desarrollo comunitario y cooperativo con funciones educativas y de planificación,  para el impulso de la organización de cooperativas de producción, servicio y comercio en las comunidades del pueblo trabajador y empobrecido.

Hoy más que nunca, se nos presenta la oportunidad de convertirnos en trabajadores revolucionarios cargados con las herramientas del socialismo científico  e impulsar la construcción de una economía  productiva que desemboque en la patria socialista puertorriqueña.  Y así,  evitar que las riquezas que producimos caigan en las manos de los parásitos financieros de Wall Street.

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