Syriza continúa fielmente la ruta trazada por el capital financiero europeo

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Por Carlos Borrero

En otra demostración de su bancarrota política, Syriza, el partido de la llamada ‘coalición de la izquierda radical’ que desde hace seis semanas gobierna en Grecia, ha propuesto un plan para apropiarse de fondos de seguro social a los efectos de pagar los salarios de funcionarios públicos.  Según el Financial Times, el gobierno griego está experimentando un déficit de $1,5 mil millones como consecuencia de una inesperada reducción en los recaudos de ingresos contributivos desde enero del año corriente.  No obstante, el gobierno de Syriza está correteando para hacer un pago de $1,2 mil millones al FMI en menos de dos semanas.  Además de saquear los fondos de seguro social, el Ministerio de Finanzas contempla retener las devoluciones del IVA a los comerciantes.  No es del todo cierto que incluso con estas medidas propuestas, el gobierno no tendrá que suspender los pagos de pensiones y salarios en aras de cumplir con los dictados de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y la Comisión Europea).

Montado en una ola de ira popular en contra las medidas de austeridad impuestas en las masas griegas durante varios años por el capital financiero europeo, particularmente el alemán, esta formación política pequeño burguesa se arropó de ‘socialista’ para ganar la simpatía de un segmento importante de las masas griegas y llevarse las últimas elecciones.  Sin embargo, un día después de su victoria, se forjó una alianza parlamentaria con un partido chauvinista de derecha, los Griegos Independientes a quienes se le dio control del Ministerio de Defensa, y desde entonces ha capitulado en todas sus promesas de campaña.  En el acuerdo del 20 de febrero con el Eurogrupo de Ministros de Finanzas, el gobierno de Syriza acordó continuar fielmente las medidas de austeridad en contra las masas trabajadoras, las cuales incluyen reducciones salariales, despidos masivos y privatizaciones.

Si bien las condiciones sociales en Grecia siguen deteriorándose – más del 30% de la población vive actualmente por debajo del nivel de pobreza – el gobierno de Syriza sigue haciendo volteretas políticas para apaciguar los grandes capitalistas europeos a pesar de que los portavoces de la oligarquía financiera afirman una y otra vez que no harán concesiones.  De hecho, el liderato de Syriza ha hecho todo lo imaginable para asegurarle a la oligarquía financiera que no representa una amenaza.  Más bien, esta formación política pequeño burguesa ha cumplido hasta ahora con su papel de neutralizar las masas trabajadoras de Grecia para evitar una respuesta revolucionaria a la crisis social.

Este más reciente atropello en contra las masas trabajadoras de Grecia representa una valiosa lección.  Es un intento de robo a gran escala de los salarios diferidos que se traducirá en una reducción aún mayor de los salarios de todos.  Se está llevando a cabo por los ‘radicales’ pequeño burgueses imbuidos de la ilusión de que el capitalismo puede ser reformado; que las contradicciones sociales pueden resolverse mediante la colaboración de clases siempre y cuando son las masas obreras las que tienen que pagar.  Estas ilusiones pequeñoburguesas sólo han traído una miseria más profunda a la clase obrera griega.

Sin embargo, con cada revés, con cada nuevo acto de traición y la continua profundización de todas sus penurias, no le quedará más opción a la clase obrera griega que la de desarrollar aún más su determinación de luchar.  Los ojos del mundo están hoy en Grecia, que se ha convertido en un epicentro de la lucha entre el trabajo y el capital; entre la bancarrota política e ideológica de todos los partidos burgueses y la necesidad histórica de la revolución socialista.