Breve informe sobre la situación ucraniana

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Los grupos fascistas que actúan amparados por el "nuevo gobierno" se han ensañado con los símbolos de la era soviética. La propaganda imperialista pretende achacar a época socialista los desmadres causados por el capitalismo.

Especial para Abayarde Rojo Digital

Carlos Borrero

La prensa internacional informó que Lugansk y Donetsk, dos regiones orientales de Ucrania, se declararon estados independientes después de dos referendos llevados a cabo el domingo pasado.  El voto de secesión fue abrumador en ambos casos.  Los dirigentes de ambas regiones están preparando para otro referéndum sobre la posible anexión a Rusia.

Ambas regiones tienen importancia económica aparte de ser conductos para los recursos energéticos rusos destinados a Europa occidental.  Donetsk es una región minera cuya ciudad portuaria, Mariupol, que fue el escenario de una masacre de civiles perpetrada por la Guardia Nacional ucraniana y sus aliados fascistas la semana pasada, es la sede de importantes plantas metalúrgicas.   Lugansk es otra región industrial que limita con Rusia y es dominada por las industrias extractivas y de la construcción de maquinaria.

Los grupos fascistas que actúan amparados por el “nuevo gobierno” se han ensañado con los símbolos de la era soviética. La propaganda imperialista pretende achacar a época socialista los desmadres causados por el capitalismo.

Los referendos recientes representan un rechazo intuitivo del dominio de dos décadas de los oligarcas ucranianos por parte de las masas de trabajadores en ambas regiones.  Sin embargo, es un débil intento de contrarrestar la opresión brutal a la que han sido blanco los obreros ucranianos por encontrarse en el epicentro de los conflictos imperialistas entre EE.UU., Alemania y Rusia.  La clase dominante en Ucrania se compone de un puñado de oligarcas quienes se han aliado con rivales imperialistas.  En el oriente de Ucrania personas como Ihor Kolomoisky, un banquero de Dnipropetrovsk y Serhiy Taruta, un industrial de Donetsk, quienes fueron nombrados gobernadores por el gobierno derechista de Kiev que tomó el poder en febrero, han ganado particular notoriedad por sus ataques y abusos contra los obreros.   Otro oligarca influyente en el oriente, Rinat Ajmétov, también de Donetsk, ha mantenido alianzas tanto con el gobierno de Kiev como con sectores separatistas.  Desde el punto de vista de la política interna, el golpe derechista de febrero representa un reequilibrio de las relaciones de poder dentro de la oligarquía de Ucrania.

Las declaraciones de independencia, en particular las alusiones a “repúblicas populares” tanto de Donetsk como de Lugansk representan, parafraseando a Marx, una farsa histórica. [i] La izquierda de Ucrania es prácticamente inexistente.  El hecho de que la anexión a Rusia siquiera se considera como una opción viable para las masas de trabajadores pone de relieve la falta de madurez ideológica y política de la clase obrera ucraniana.  Por el momento, los obreros en el oriente de la cuna de Trotsky desempeñarán el papel de carne de cañón en los conflictos entre los capitalistas grandes y pequeños.


[i] Se refiere a una cita de Marx al principio del libro El dieciocho brumario de Luis Bonaparte.