Menos dinero y más gastos : el empobrecimiento del magisterio y de toda la clase trabajadora.

por A.M. Rodríguez

La clase trabajadora de la educación en Puerto Rico es uno de los grupos profesionales más pobres. Mientras que los legisladores y senadores expresan públicamente que $73,000 al año, que se traduce a $6,000 al mes, no le es suficiente para vivir, los maestros y maestras tenemos que sobrevivir con apenas $1,750 al mes. Este bajo salario de nuestra clase magisterial contrasta con el alto costo de vida al cual nos enfrentamos. Las nuevas medidas impositivas ante el nuevo presupuesto 2013-14 impuestas por los soplapotes de los bonistas disfrazados de Legisladores/as, Senadores/as y de Gobernador son la continuación de políticas neoliberales comenzadas por las pasadas administraciones de Aníbal Acevedo Vila y el IVU y perfeccionadas por Luis Fortuño y su nefasta Ley 7. Las nuevas medidas en alzas en impuestos (IVU Extendido y Patente Nacional) se traduce en el aumento en bienes del día a día como el: café, el pan, la leche, la gasolina y hasta el pipote de gas. Ante esto el magisterio en Puerto Rico se empobrecerá aún más, muchos somos los que a penas a fin de mes vamos a nuestras escuelas con los carros marcando la falta de gasolina, y sin pan ni leche para el desayuno. En esta precaria situación no somos los únicos, la gran mayoría de nuestra clase trabajadora sobrevive en un escenario similar. Mientras que los politiqueros están repartiéndose millones entre ellos y sus secuaces ricos más cercanos. Esto es una clara lucha entre la clase trabajadora y una clase rica que como buenos parásitos viven de nuestro trabajo.

Los lacayos del capital disfrazados de funcionarios públicos (de ambos partidos) demuestran abiertamente con sus políticas que ellos trabajan para los ricos, los que más tienen para hacerlos más ricos a cuentas de los que producimos. La clase trabajadora cada día está más maltrecha y esto se agrava más dentro del magisterio puertorriqueño.

Como si este escenario no fuera crítico, durante el fin de mes de Julio los maestros y maestras recibimos descuentos de cientos de dólares de nuestras vacaciones acumuladas. La tendencia del Departamento de Educación es de hacer este descuento en la última quincena de Julio, época en la cual nos estamos preparando para un nuevo año escolar y como es bien conocido esto implica gastos en el magisterio para poder habilitar nuestros salones de clases. No tan solo esto, en esta época es que se hacen las compras para preparar los hijos e hijas de muchos maestros/as para la escuela. Esta es la realidad del magisterio, más impuestos, más gastos, mayores precios y menos dinero en nuestro bolsillo.

Los descuentos en la mayoría de los casos son injustificados e ilegales. Estos son de hasta $400 en descuento y cheques que llegan en $0. Esto es el resultado de la repudiada imposición de los ponchadores electrónicos y el sistema digital TAL de registro de asistencia. Estos ponchadores son producto de un jugoso contrato firmado por el pasado Secretario de Educación Rafael Aragunde con la empresa Interboro Systems Corp este fue de $14 millones en el año 2007. Interboro Systems Corp es una subsidiaria de Kronos, Inc., multinacional que tiene en ganancias anuales de sobre $500 millones. En muchas escuelas estos ponchadores no funcionan y es una difícil tarea conseguir a los técnicos encargados de repararlos. Al pasar esto se completa por parte del personal de la escuela un documento para evidenciar la asistencia.

La responsabilidad de presentar la evidencia (documento D-14) de la asistencia de los maestros/as si los ponchadores están averiados, si al personal olvida ponchar, de ausentarse pero se presenta evidencia justificando la misma, entre otras situaciones recae sobre los directores y directoras del plantel escolar. La asistencia del maestro/a no es presentada por sus supervisores inmediatos (directores y directoras) en muchos casos por incompetencia, burocracia o simplemente no cumplen con esta responsabilidad adrede y el Departamento de Educación se hace cómplice al no implementar el reglamento a estos directores y directoras que no cumplen con su labor.

El bajo salario, los descuentos ilegales en el sueldo y el alza en el costo de vida no será el único factor que empobrecerá al magisterio. Se ha evidenciado en un informe presentado a los bonistas por sus lacayos politiqueros, que la estocada a la vida de los maestros y maestras se concretizará en la sesión legislativa de Agosto en la “reforma” al Sistema de Retiro de Maestros. Los maestros y maestras no sobreviviremos a este ataque al jubilarnos. A diferencia de los compañeros y compañeras que trabajan en el Gobierno Central, el magisterio no cotiza Seguro Social y solo tenemos nuestras pensiones de retiros para sobrevivir una vez cumplidos los 30 años de servicio educativo a nuestra sociedad. Hoy sobrevivimos al igual que nuestros jubilados, mañana ¿Qué sucederá con los maestros y maestras? ¿Con que dinero pagaremos el aguay energía eléctrica (cada día más cara), las hipotecas, los estudios y el pan de cada día?

Más allá del empobrecimiento de la clase trabajadora de la educación, nos estamos enfrentando a la pobreza como clase trabajadora a nivel general. Por tal razón tenemos que unirnos de frente a esta avanzada neoliberal perpetrada por los lacayos del capital disfrazados de funcionarios públicos. Toda la clase trabajadora: organizaciones comunitarias, ambientalistas, políticas, de género, sindicales, estudiantiles, los maestros y maestras, trabajadoras sociales, enfermeros, estudiantes, y desempleados tenemos en la lucha contra esta avanzada del capital una herramienta organizativa en el Frente Amplio de Solidariad y Lucha (FASyL). El FASyL es un frente de lucha de carácter  permanente y amplio. Las luchas coyunturales han demostrado resultados en algunos casos, en otros ha sido un fracaso. Por esto,el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASyL) ha continuado con un trabajo de lucha desde las regiones, en solidaridad  y colaboración directa con las luchas que nos afectan a todos y todas. Los politiqueros, banqueros, empresarios, bonistas están bien posicionados y organizados como clase rica, ahora nosotros y nosotras que somos los más, la clase trabajadora tenemos que organizarnos desde abajo, para tumbar a los de arriba.

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