Si hay un elemento que ha afectado considerablemente el desarrollo de la lucha revolucionaria de clase en nuestro país ha sido el escaso desarrollo teórico e ideológico, tanto del movimiento obrero, como de la izquierda en general. Esto aplica aún más en el caso de la utilización del marxismo, el cual ha sido históricamente mal utilizado para la interpretación de nuestra realidad, particularmente por sectores de la pequeña burguesía patriótica quienes en algún momento se acercaron a él, pero que no profundizaron en su estudio.

Rectificaciones teóricas (para la práctica)

Si hay un elemento que ha afectado considerablemente el desarrollo de la lucha revolucionaria de clase en nuestro país ha sido el escaso desarrollo teórico e ideológico, tanto del movimiento obrero, como de la izquierda en general. Esto aplica aún más en el caso del marxismo, el cual ha sido históricamente mal utilizado para la interpretación de nuestra realidad, particularmente por sectores de la pequeña burguesía patriótica quienes en algún momento se acercaron a él, pero que no profundizaron en su estudio.

Por eso, el pasado viernes (1 de marzo) cuando el compañero Carlos Gallisá, en su programa Fuego cruzado estipuló con toda  seguridad que “el marxismo no aplica al caso de Puerto Rico ni del colonialismo en general. Hay que trascender el marxismo utilizando otras herramientas más efectivas para su análisis. En la época de Marx ése fenómeno no existía por lo que él no se dedicó a estudiarlo,  se concentró en estudiar el caso europeo”, no sorprendió en lo absoluto.

Este argumento es de esperarse de una persona que nunca ha sido marxista, es decir, nunca lo ha estudiado en profundidad. En sus argumentaciones sobre la tiranía que ejerce el capital financiero en nuestro país es evidente que no comprende las dinámicas estructurales del sistema, por lo que sus análisis se quedan irremediablemente en la superficie. Considerando esta realidad, tampoco pretendemos que el compañero suscriba las posiciones que consistentemente ha manifestado públicamente el Partido Comunista de Puerto Rico (PCPR) en sus innumerables declaraciones y escritos.

Pero de eso a decir que el marxismo ya no tiene vigencia como herramienta teórica y práctica para entender y desarrollar una lucha exitosa contra el poder del capital en nuestro país es caer en el más burdo oportunismo. Pretender vulgarizar el marxismo como cuerpo teórico vivo y siempre en transformación es un asunto de primer orden para la militancia comunista, aquí y en cualquier parte.

Para beneficio del compañero Gallisá, como del resto de nuestros lectores, es importante que aclaremos algunos puntos importantes sobre el marxismo:

-El marxismo, es una ciencia que parte de la concepción materialista de la historia donde todos los elementos naturales, sociales y políticos se vinculan entre sí. Utiliza tres herramientas para su análisis: la economía, política y la filosofía.

-El marxismo no es un cuerpo acabado de teorías sin vigencia, sino un conjunto de herramientas para interpretar la realidad o etapa histórica que le toca luchar a la clase trabajadora. Del conocimiento y análisis riguroso de esa realidad (incluyendo el nivel internacional), la clase trabajadora estará en posición de poder transformar esa realidad en una ventajosa para sus intereses. Es decir, para iniciar la tarea de construir la sociedad socialista.

-El compañero Gallisá se equivoca cuando alega que Marx no estudió el colonialismo. El colonialismo moderno fue un fenómeno cuidadosamente estudiado por Marx para poder rastrear el origen de la acumulación primitiva que dió paso al desarrollo del capitalismo contemporáneo. Si el compañero, en la típica visión del nacionalismo insularista, pensaba que Marx iba a estudiar en detalle el caso de Puerto Rico, ciertamente tiene razón.

-Es el camarada Lenin quien desarrolló el análisis y la teoría del imperialismo (que Marx descubrió que ocurriría cuando habló de los monopolios), donde las condiciones históricas del capitalismo habían tenido un desarrollo vigoroso. Es en este ámbito que se desarrolla el colonialismo contemporáneo en Puerto Rico bajo la bota de las corporaciones azucareras yankis, el financiamiento de los bancos de Wall Street y el respaldo de su infantería de marina.

-Si a las “otras herramientas de análisis” a las que se refiere el compañero son obras como Los condenados de la tierra de Franz Fanon, no pudo haber escogido peor ejemplo. Ciertamente la obra de Fanon aporta numerosas perspectivas psicológicas que operan en las relaciones entre los amos y los esclavos. Sin embargo, Fanon fue un intelectual de origen campesino con ideología pequeño burguesa, y cuyos análisis partían de las sociedades en su conjunto, sin adentrarse en las divisiones e intereses de las clases que las componen. He ahí el detalle y por lo que el compañero simpatiza con Fanon: no quiere  reconocer que los intereses entre los ricos y la clase trabajadora son irreconciliables. Y que por tanto, los proyectos de “reconciliación nacional” de los que habla tienen que partir de esa consideración.

-Mientras no rompamos con las ataduras del capital, no habrá liberación nacional. Para toda y todo comunista el principio de la dictadura revolucionaria de la clase trabajadora es uno irrenunciable y será la base para despojar a la burguesía y sus aliados del poder político y económico.

La militancia comunista jamás pretenderá que el resto de la izquierda adopte estos principios, particularmente por su diversidad ideológica. Sin embargo, siempre es bueno recordarle a los que reniegan y deforman el marxismo, que mientras exista el capitalismo como sistema económico que tritura las vidas de millones de seres humanos (sin hablar de la incalculable devastación a la naturaleza), éste tendrá vigencia como teoría y práctica revolucionaria. Que mientras exista este sistema indigno, inhumano e insostenible, siempre tendrá vigencia el proyecto histórico de la clase trabajadora de construir el socialismo para llegar al comunismo.

Como decía el camarada Lenin: “sin teoría revolucionaria no puede haber revolución.”

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2 comentarios

  1. El Abayarde Rojo (AR) le brinda una excelente respuesta a las expresiones del compañero Gallizá, acerca de la supuesta caducidad del marxismo en relación al caso colonial de Puerto Rico. Lo más poderoso de la respuesta tiene que ver con el análisis que hace el editor del AR en torno a la visión de clase sobre la cual Gallizá fundamenta sus opiniones —la visión independentista que proviene de un sector de la pequeña burguesía patriótica. (No le llamo nacionalista para no confundirla con el nacionalismo revolucionario. que ha ofrecido, y puede llegar a ofrecer, aportaciones progresistas de las cuales se pueden apropiar las masas en Puerto Rico.) Esa visión independentista realmente puede tener un lado progresista, en tanto en cuanto sea radicalmente anticapitalista. Puede ofrecer, igualmente, una versión reaccionaria, claudicante y peligrosa para el país oprimido y explotado, tanto en cuanto pretenda pasarnos gato por liebre: presentarnos los atributos formales de una independencia sometida al capital transnacional como el objetivo principal de la lucha de las masas. El socialismo científico —forjado en la lucha revolucionaria por Marx y por Engels— tiene cada vez mayor vigencia en los urgentes procesos de descolonización del país, precisamente, como dice el editor del AR, por ser la ciencia de la revolución, y en Puerto Rico, nada ganamos si no se gana mediante procesos revolucionarios que transfieran el poder, no a la pequeña burguesía, muy capaz de pactar con capitales de nuevo cuño transnacional, para adecuarles las condiciones —bajos salarios, flexibilidad laboral, despojo de los escasos recursos que nos quedan— en pos de un tipo de desarrollo neoliberal que la propia camisa de fuerza colonial, en aparente paradoja, obstaculiza en muchos órdenes. Gallizá ha lanzado un reto desde su perspectiva pequeñoburguesa. Al confrontarla, el editor del AR ha dado inicio a una lucha ideológica muy necesaria en torno a la cuestión nacional. El AR debe mantener la antorcha de este debate encendida. Puede promover, con otras organizaciones de la izquierda, la celebración de una actividad pública —un gran debate nacional— en la que estas ideas puedan chocar libremente.

  2. Me alegro que alguien le contestara a este reformista, que siempre a tratado de ser un conciliador de las clases sociales. Estos analistas que creen que hacen bien en los medios porque tienen posiciones un poco progresistas y hacen las denuncias a medias. Esto contribuye a confundir al pueblo. Estos individuos son lo peor porque han tenido acceso a teorías superiores y al estudio de estas y aún conociendo su profundidad y su verdad la reniegan por sus intereses propios. ¿Quien es peor? El qué no conoce la formas, estructuras y métodos superiores de lucha y organización, o el que los conoce, esta conciente de estos pero los reniega. Me gustaría que Carlos Galliza, que se las hecha de objetivo, leyera en el programa la contestación, y si quiere debatir que de un espacio para qué lo haga con el partido comunista, para que el pueblo se beneficie. Se qué no lo va hacer, le tiene terror a que se desenmascare su oportunismo. Chúpate esa en lo que te mondan la otra.