El Partido Comunista de Puerto Rico condena la forma y manera en que los guaynabitos del Partido Popular Democrático (PPD) pretenden instrumentalizar el "cambio de rumbo" con la continuación de las políticas neoliberales de Fortuño y los bonistas de Wall Street. A pesar de su discurso triunfalista han ido, como era de esperarse, profundizando la medicina amarga con acciones sumamente antipáticas para la clase trabajadora y las amplias mayorías del país. Es decir, "cambian" las formas y maneras, pero siguen haciendo lo mismo. La clase trabajadora está ansiosa de escuchar cuáles serán las excusas ahora: controlan las ramas ejecutiva y legislativa, así como la mayoría de los municipios (aunque también estén en bancarrota).

Wall Street asegura su tajada del próximo presupuesto del país

Partido Comunista de Puerto Rico

12 de febrero de 2013

San Juan, Puerto Rico

Comunicado de Prensa

El Partido Comunista de Puerto Rico condena la forma y manera en que los guaynabitos del Partido Popular Democrático (PPD) pretenden instrumentalizar el “cambio de rumbo” con la continuación de las políticas neoliberales de Fortuño y los bonistas de Wall Street. A pesar de su discurso triunfalista han ido, como era de esperarse, profundizando la medicina amarga con acciones sumamente antipáticas para la clase trabajadora y las amplias mayorías del país. Es decir, “cambian” las formas y maneras, pero siguen haciendo lo mismo. La clase trabajadora está ansiosa de escuchar cuáles serán las excusas ahora: controlan las ramas ejecutiva y legislativa, así como la mayoría de los municipios (aunque también estén en bancarrota).

Hemos sido testigos de la pantomima del aeropuerto, que aún no termina, aunque el acuerdo está hecho. En este nuevo desfalco a nuestro patrimonio comparten la culpa la Federal Aviation Administration (FAA) y los agentes de Wall Street infiltrados en la misma, quienes desde esas esferas impulsan el experimento de privatización de nuestro aeropuerto. La clase trabajadora debe entender que los federales no son entes imparciales, sino que son las herramientas con las que el imperialismo establece su política en nuestro país. Erróneamente, compañeros y compañeras de otras organizaciones sindicales y políticas advierten del “peligro que el aeropuerto pase a manos extranjeras”, cuando la realidad  es que siempre ha estado controlado por una potencia interventora, Estados Unidos.

Hay que preguntarle a los riquitos del PPD cómo pensaban financiar  la larga lista de promesas que hicieron durante la campaña electoral con el déficit presupuestario que ya existía y que muchos de sus legisladores conocían. ¿Cómo es posible que con un presupuesto de $9,083 millones no alcance para sufragar las operaciones del Estado, al punto de no tener para la nómina de los meses próximos? ¿Por qué salir corriendo a vender el resto de la infraestructura del país (aeropuerto, PR 52) para obtener unos pocos millones que no darían ni para pagar nómina, ni para saldar la deuda ilegal?

Las respuestas son complejas y con múltiples vertientes. Entre ellas las exigencias cada vez más abarcadoras de los bonistas, el esconder deudas en otras partidas misceláneas,  la corrupción gubernamental y además, los abultados contratos a contribuyentes y ahijados políticos.

Veamos. El presupuesto estimado para el año 2012-2013 fue de $9,083 millones, a los que se le restaron $333 millones  en emisiones de bonos de Cofina,  quedando $8,750 millones que se presupuestaron ingresaron al Fondo General. A esa cantidad le restamos el déficit oficial de $2,212 millones lo que nos dejaría con $6,538 millones para correr las operaciones del gobierno. Pero, a esos $6,538 hay que restarle otra deuda no reportada por Fortuño y su pandilla de $771 millones utilizados para pagarle a los bonistas, que totalizan $5,767 millones. Es decir, que ya tenemos que operar con el 51% del presupuesto proyectado, mientras le pagamos a los bonistas el 49% del total ($2,983 millones).

Esta tendencia de entregarles cada vez mayores porciones del presupuesto del país a los bonistas continuará en aumento según ha afirmado el agente de Wall Street y presidente del Banco Gubernamental del Fomento (BGF), Javier Ferrer, quien se asegurará de que “no se pondrá en juego el pago a los bonistas”. A su vez, comprometen la salud fiscal del BGF al cual cada vez saturan más con emisiones de bonos multimillonarias y obligándolo a ser garante en el pago de deudas contraídas por otras agencias y corporaciones públicas. Por ejemplo, en el año 2011 el BGF emitió $3,503 millones para refinanciamiento de la deuda pública. Entre esas obligaciones se encuentran los $343 millones en bonos que tomó prestados la Autoridad de Puertos (AP) y que al no tener liquidez, el BGF será responsable de pagar.

Al mismo tiempo que los guaynabitos del PPD se apresuran a entregarle los haberes del pueblo a los bonistas, éstos ya advirtieron que las proyecciones son negativas y que seguramente vendrán nuevas degradaciones al crédito del país. Esto significará que cada vez habrá menos dinero para la educación pública, para el sistema de salud, para atender a las poblaciones en riesgo (nuestra niñez y la tercera edad).

Pero los guaynabitos tienen un plan “proactivo” para resolver esta crisis social: están rogando que el sacrosanto gobierno federal ponga en sindicatura el gobierno del ELA y lo rescate de la debacle total. Lógicamente, con la situación crítica en EEUU donde se están haciendo severos recortes en los programas sociales, es muy probable que en vez del rescate, se amplíen los recortes de transferencias para Puerto Rico. Otra variante del “plan” es que rescaten los bancos con inyecciones de capital, medida que será inconsecuente para la clase trabajadora, porque ese dinero se esfumará tal como ocurrió con los rescates a instituciones financieras en el año 2009, cuando Obama le regaló a la banca estadounidense más de $800,000 millones.

Y mientras el panorama social, político y económico luce cada vez más sombrío, el costo de vida aumenta vertiginosamente para las amplias mayorías de nuestro pueblo en los renglones de alimentos y combustible. La rabia ante tanta injusticia de este sistema de explotación se acumula poco a poco, pero consistentemente, en amplios sectores de la clase trabajadora, lo que convierten este país en un colosal barril de pólvora. Cuando esa rabia se traduzca en conciencia de clase y en organización para la lucha contra la tiranía del capital, nuestra clase y nuestros aliados iremos ganando la certeza, no de que es necesario un cambio, más aún de que tenemos la capacidad de lograrlo.

Con el dinero del pueblo !no al pago de la deuda ilegal!

Por la Comisión Política

Alberto Torres

787-247-1893

partidocomunistapr@gmail.com

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