Nuestro deber es luchar – 15

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Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, “Año 54 de la Revolución”

Décimo quinta Parte

Santiago Alba.-  Buenas tardes.

Comandante, de entrada agradecerle poder estar aquí un año después, teniendo el privilegio una vez más de participar de este intenso e instructivo debate.
Yo soy uno de esos europeos desamparados que desde hace muchos años viene apoyándose en Cuba, por las razones que usted acaba de resumir muy bien, porque es quizás el único país del mundo cuya política se basa en principios éticos, en un internacionalismo desinteresado y en una verdadera protección de los derechos humanos.
Pero en este caso yo no querría hablar como intelectual europeo, sino como árabe y norteafricano de adopción.

Yo hace 20 años que vivo en el mundo árabe, primero en Egipto, ahora vivo en Túnez; he vivido allí la llamada primavera árabe, el arranque de estas revueltas que sacuden la región, y quisiera unirme un poco al llamamiento que ha hecho mi admirado amigo Atilio Borón, en el sentido de no olvidar a los pueblos que en el mundo árabe en estos momentos se están rebelando en nombre de los mismos principios que Cuba ha defendido siempre:  la dignidad, la libertad, la justicia.

Quiero insistir en que, quizás, se ha escuchado poco desde América Latina a esos pueblos y a las fuerzas y organizaciones amigas, afines, progresistas.

Recuerdo, por ejemplo, que hace apenas un mes y medio, entre el 14 y el 17 de diciembre, se celebró en Beirut una reunión de fuerzas y organizaciones marxistas del mundo árabe, allí participaron 22 organizaciones marxistas, entre ellas el Partido Comunista Libanés, anfitrión de la reunión; el Partido Comunista Sudanés, el Partido Comunista Egipcio, el Frente Popular de Liberación de Palestina, Vía Democrática de Marruecos, Voluntad Popular de Siria, Corriente de Izquierda Marxista iraquí, y otras fuerzas y organizaciones marxistas del mundo árabe.

Los debates que, desgraciadamente que yo sepa, solo están recogidos en árabe, son verdaderamente interesantes.

Pero, en cualquier caso, se puede leer un comunicado que yo mismo traduje para Rebelión.org, el comunicado final de esta reunión, en el que, por supuesto, se insiste como prioridad en los peligros que representa para el mundo árabe y para el Próximo Oriente, para el norte de África, una intervención extranjera, una intervención imperialista y neocolonial, pero no deja de apoyar todos estos movimientos populares que buscan transformaciones radicales en favor de un mayor nivel de libertad y de justicia en el mundo árabe.

Yo lamento que ninguna de esas fuerzas esté representada hoy aquí en este encuentro, porque me da un poco de vergüenza tener que ser yo, después de todo, un norteafricano solamente de adopción, el que trate de trasladar esa voz que yo creo que no se ha escuchado suficientemente.

Dicho esto querría decir solamente dos cosas más:  la primera, porque creo que a usted, Comandante, le interesaba en términos muy concretos el papel que ha jugado Internet en las revueltas árabes.

Algo que yo creo que es muy significativo es pensar en cómo hay una relación inversamente proporcional entre los precios de los alimentos y los precios de las nuevas tecnologías.  En los últimos 10 años, mientras en Egipto y Túnez, por ejemplo, el precio de los alimentos se podía multiplicar por cien, sin embargo, el precio de un teléfono móvil disminuía quince o veinte veces.  De manera que hoy, si bien es verdad que el acceso privado a Internet en Túnez o Egipto es muy reducido, el número de móviles por habitante es enorme:  en Túnez, 9 de cada 10; en Egipto, 8 de cada 10.

En cuanto a la televisión, la cobertura de televisión cubre todo el territorio nacional, tanto en Túnez como en Egipto; las zonas más pobres de Egipto o de Túnez, donde todavía, por ejemplo, no hay cocina y tienen que cocinar con leña de palma, o donde no tienen un cuarto de baño, sin embargo, tienen una antena satelital que les permite potencialmente a todos ver Al-Jazeera.

En ese sentido creo que Al-Jazeera y las cadenas satelitales han tenido mucha más influencia que directamente Internet; era muy curioso el seguir la revolución tunecina cuando se toma la Kasbah para derrocar al primer gobierno provisional, y, al mismo tiempo, todos los que estaban ocupando la Kasbah, a través de la televisión seguían las movilizaciones en la plaza Tahrir contra Hosni Mubarak.

En cualquier caso también, y para no infravalorar el papel que ha jugado Internet, hay que decir que si el número de ordenadores por casa es muy pequeño, solamente el 27% de los tunecinos tienen un acceso privado a Internet, el número por ejemplo de perfiles en Facebook es muchísimo, muchísimo mayor; y Facebook sí ha tenido yo creo que una importancia decisiva en el contagio rapidísimo de estas protestas que empezaron en una zona del interior de Túnez y muy de prisa se contagiaron al resto del país.

Y, por último, muy de prisa, retomando algo que ha dicho, a mi juicio muy importante, Alejandro, cuyo apellido no sé y lo lamento porque quiero comprar su novela, es lo siguiente: Creo que una de las consecuencias negativas de las revueltas árabes y de la inmediata intervención imperialista y neocolonial en la zona es que eso ha hecho aumentar, para los que ya no creíamos en los medios hegemónicos, eso que Ignacio Ramonet llama la inseguridad informativa; por desgracia creo que tenemos que asumirlo.  Dos medios poderosísimos que de un lado y del otro del mundo, allí donde realmente la resistencia antimperialista es mayor —hablo de América Latina y del mundo árabe—, ofrecían inicialmente una cobertura distinta y creíble de lo que estaba pasando en el mundo, han sufrido un descrédito que no podemos negar:  Hablo de Telesur y hablo de Al-Jazeera que, como recordaba el Comandante, se ha prestado a ser peón claro de los intereses de Qatar, y, por lo tanto también, de los intereses de Estados Unidos y de las potencias europeas.

Yo creo que hay que partir de ahí, hay que partir de un marco de credibilidad general muy erosionado, y eso nos plantea una gran dificultad; pero en todo caso nos plantea un desafío también, y es no olvidar algo que usted ha repetido siempre, Comandante, que es eso de:  verdad, verdad; razón, razón; moral, moral.

Y, como decía Alejandro, no podemos considerar que la pura inversión de lo que dicen los medios hegemónicos va a producir la verdad, porque, parafraseando a un filósofo francés, digamos que los medios hegemónicos mienten tanto más cuanto que no mienten siempre, y son más peligrosos, porque, en efecto, también The Washington Post y El País, de vez en cuando dicen la verdad.

Jean Paul Sartre decía que el imperialismo usa la verdad cuando no tiene una mentira mejor, y es cierto, y, por lo tanto, tenemos que tener mucho cuidado.  No basta invertir lo que dicen los medios hegemónicos para obtener la verdad; tenemos que ser muy rigurosos, buscar fuentes, las hay, solo que tenemos muy pocos medios, para tratar de averiguar qué es lo que está pasando en todos estos países.

En todo caso yo pediría, ya digo, no como europeo, sino como norteafricano y árabe de adopción, que se escuchara a esas fuerzas progresistas afines que existen sobre el terreno.

Muchas gracias (Aplausos).

Cmdte.-  Una pregunta:  ¿Qué producción tiene Túnez ahora, cuál es su principal producto?  ¿Es grano, es turismo, producen petróleo allí?

Santiago Alba.-  Producen fosfatos, tienen una cuenca minera de fosfatos, minas de fosfatos a cielo abierto, que es, digamos, el segundo recurso.  Hasta ahora el primero era el turismo y las remesas de los emigrantes.  Un millón de tunecinos viven en el exterior.  Son una población de 10 millones, es decir, el 10% de la población tunecina vive en el exterior y manda dinero a Túnez.

Cmdte.-  Comparado con la población de Marruecos, ¿la producción de fosfato es más o menos similar, o es mayor?

Santiago Alba.-  Túnez produce más fosfatos que Marruecos.  Es uno de los países que más produce, yo creo que es el tercero del mundo en producción de fosfatos.

Cmdte.-  ¿El segundo cuál es?

Santiago Alba.-  No lo sé, no le puedo decir, pero creo que es el tercer país de fosfatos y ha sido uno de los recursos principales junto a las remesas y el turismo que ahora, tras el derrocamiento de Ben Alí y todo este período de estabilidad, ha disminuido al 10% del turismo que tenía antes.

Cmdte.- ¿Carbón no produce?

Santiago Alba.-  No.

Cmdte.-  ¿Gas o petróleo?

Santiago Alba.-  No.

Cmdte.-  ¿De dónde lo reciben, de Libia o de Argelia?

Santiago Alba.-  Lo reciben de Libia y de Argelia, de los dos sitios.

Cmdte.-  Es interesante lo del fosfato.

¿Qué cultivos tienen?

Santiago Alba.-  Tienen un cultivo muy variado, tienen muchísimos olivos, una producción de aceite de oliva muy alta y además excelente, yo diría que es el mejor aceite oliva del mundo, de hecho, italianos y españoles lo roban y lo envasan con marcas españolas e italianas (Risas).  Es un excelente aceite de oliva.

Cmdte.-  ¿Se disputan, digamos, la primacía de la calidad en eso?

Santiago Alba.-  La calidad es la mejor probablemente del mundo.

Cmdte.-  ¿Vinos producen también?

Santiago Alba.-  Sí, sí, también, tienen viñas.

Cmdte.-  ¿Quién llevó el cultivo de vinos, los franceses?

Santiago Alba.-  Los franceses.  No es malo el vino tunecino; no es excepcional, pero no es malo.

Cmdte.-  No lo he probado.

Santiago Alba.-  No lo ha probado.

Cmdte.-  ¿Dátiles producen también?

Santiago Alba.- También, también.  Una vez destruida toda la producción datilera de Iraq, tras la invasión estadounidense, Túnez se convirtió en uno de los máximos productores, sobre todo también de más calidad, de los que se llaman “dedos de luz”, tienen un nombre muy bonito, son los dátiles del sur de Túnez, cuya producción es alta.

Cmdte.-  ¿Produce algunos granos como trigo…?

Santiago Alba.-  Sí, pero no me atrevo a darle datos, Comandante, porque no podría darle datos precisos sobre la producción de granos tunecina.

Cmdte.-  ¿Y cuáles son las mejoras fundamentales que han introducido los cambios?

Santiago Alba.-  Yo creo que es un proceso en marcha que tardará algunos años, si todo sale bien en fijarse; pero han introducido cambios, yo creo que ya importantes.  Un cambio que creo que no se puede desdeñar es el hecho de que están gobernando aquellos precisamente que los europeos y los Estados Unidos persiguieron durante años hasta el punto de apoyar una dictadura ferozmente represiva; me refiero al Partido Nahda, un partido islamista, moderado, que en estos momentos, tras las elecciones del 23 de octubre, hubo elecciones para una Asamblea Constituyente —Túnez está en pleno proceso constituyente—, está gobernando con dos fuerzas, digamos, de izquierda, una que se llama:  Al Congreso por la República, de un viejo opositor al régimen…

Cmdte.-  ¿Cómo se llama el Partido del Gobierno?

Santiago Alba.-  El Partido del Gobierno se llama Nahda, que quiere decir renacimiento en árabe, Nahda.

Cmdte.-  ¿Ya aprobaron la Constitución?

Santiago Alba.-  No, está en elaboración.

Cmdte.-  ¿Qué temas están discutiendo, fundamentalmente?

Santiago Alba.-  Bueno, digamos que por un lado hay toda una serie de presiones para que se recojan aspectos socialmente más avanzados; pero, como usted sabe, uno de los problemas que no se puede evitar en estos momentos en el mundo árabe es el ascenso de las fuerzas islamistas moderadas y, por lo tanto, sí que hay discusión dentro de la Asamblea Constituyente sobre aspectos que tienen que ver sobre la identidad; el artículo 1. Por ejemplo, que es uno de los más discutidos, tiene que ver con la definición de la identidad tunecina.

Cmdte.-  ¿Y las tierras cómo están repartidas allí?  ¿Hay latifundios?

Santiago Alba.-  Mal.  Sí, hay latifundios, y es un país que necesitaría una reforma agraria.

Cmdte.-  En un país como Túnez, ¿qué es un latifundio?  Por ejemplo, extensión que puede tener un latifundio de uva o de lo que sea?

Santiago Alba.-  Me pone usted en serias dificultades, y tengo que confesar mi ignorancia.  No sé medir en hectáreas nada.

Cmdte.-  Está bien.  Así que tiene buen vino.

Santiago Alba.-  Pero buen vino sí tiene.

Cmdte.-  ¿Y de quiénes son las minas de fosfatos?

Santiago Alba.-  Las minas de fosfatos son, formalmente, del Estado, pero están gestionadas por empresas privadas francesas; digamos que nominalmente son del Estado.

Cmdte.-  ¿Y gestionadas qué quiere decir, administradas?

Santiago Alba.-  Administradas, exactamente.

Cmdte.-  ¿Y los bienes que producen son de ellos?  Un contrato de gestión allí, ¿qué significa?

Santiago Alba.-  Pues creo que en este caso el contrato de gestión daría beneficios a la empresa administradora de más del 50%.

Cmdte.-  ¿Cómo cuántos tunecinos —no sé si los sabes— trabajan en el fosfato?

Santiago Alba.-  No le puedo dar una cifra exacta, pero sí le puedo decir que son muchos, y que, además, la cuenca minera, que es una zona muy extensa, que está en el suroeste de Túnez, cuyo centro es la ciudad de Gafsa, fue un poco el ensayo general de las revueltas de ahora.  Hubo una revuelta minera en el 2008 y esas minas emplean a mucha, mucha gente en una región muy amplia.

Cmdte.-  ¿Y tú no tienes, ni siquiera, a grandes rasgos, las producciones, si son 500 000, 1 millón de toneladas?

Santiago Alba.-  No se lo puedo decir, pero si le interesa el dato se lo puedo hacer llegar a través de Abel esta misma noche.

Cmdte.-  Nosotros somos consumidores de fosfatos.

Santiago Alba.-  ¿No son consumidores de fosfatos?

Cmdte.-  Somos, somos, y es uno de los insumos más importantes en la agricultura.

Santiago Alba.-  Pues yo, si quiere, le paso el dato esta misma noche a través de Abel.

Cmdte.-  ¿Cómo lo hace llegar, a través…?

Santiago Alba.-  Pues supongo que a través de estos medios tecnológicos celerísimos que permiten que leamos sus reflexiones (Risas).

Cmdte.-  ¿Por Internet?

Santiago Alba.-  Por Internet.

Cmdte.-  ¡Qué bien!  Es interesante.

Debiéramos saber un poquito más sobre Túnez que no sabemos.

Muchas gracias.

Santiago Alba.-  Gracias (Aplausos).

Farruco Sesto.-  Comandante, un saludo desde la Venezuela bolivariana.

Abel Prieto.-  Él está ocupándose de la reconstrucción de Caracas, es Ministro de Estado para la Reconstrucción de Caracas ahora, en este momento…

Cmdte.-  Pero eso cuesta muchísimo dinero.  ¿De dónde saca los fondos?  ¿Cuánto cuesta la reconstrucción de Caracas?

Farruco Sesto.-  Estamos haciendo los planes.  Nos encontramos con una dificultad, Comandante: que todos los sistemas de planificación que conocemos, prácticamente sin excepción, aceptan la estructura social de la ciudad como está; es decir, la ciudad expresa en su morfología, la estructura de las clases sociales.  Entonces, todos los planes son técnicos, académicos, muy poco proactivos, y la transformación de una ciudad necesitaría muchos recursos, no es fácil; pero, además, tienen ese otro inconveniente de que aceptan la realidad, y lo que quieren es resolver los problemas funcionales.  Eso para una revolución no es suficiente, tenemos que reinventar la manera de hacer un urbanismo.

Cmdte.-  Y me imagino que el gobernador no coopera mucho contigo en la reconstrucción.

Farruco Sesto.-  El gobernador no pinta nada.

Cmdte.-  ¿Cómo que no pinta nada si es el gobernador?

Farruco Sesto.-  Bueno, ese es el alcalde mayor.  Acuérdese que ahí nadie se esfuerza.

Cmdte.-  ¿Tú no estás en Caracas?  ¿O tú estás en la Caracas donde reside el Gobierno Nacional?

Farruco Sesto.-  La tarea es para la Gran Caracas.

Cmdte.-  La Gran Caracas imagino que es todo, la parte de Miranda y la parte…

Farruco Sesto.-  Sí, todo lo que es Caracas.

Cmdte.-  ¿Cuántos habitantes tiene?

Farruco Sesto.-  Se aproxima a los 5 millones ya.

Cmdte.-  ¿Y el agua de dónde viene?

Farruco Sesto.-  Caracas está llena de dificultades, esa es una larga historia, es una ciudad que creció muy mal, siguió el modelo de crecimiento gringo y sus ordenanzas se hicieron en un momento dado por asesoría de un arquitecto californiano, y entonces, bueno, es muy complicado una reconstrucción de Caracas, realmente muy complicada; pero, bueno, eso es un proceso.

Cmdte.-  ¿Cuántos automóviles tiene Caracas?

Farruco Sesto.-  Eso es una locura.  La gente llegaría caminando antes que en automóvil.

Cmdte.-  ¿Cuánto vale la gasolina?

Farruco Sesto.-  La gasolina vale muchísimo menos que el agua mineral.

Cmdte.-  Claro, te lo iba a preguntar.

Farruco Sesto.-  Mucho menos.

Cmdte.-  Con lo que cuesta una botella de agua, casi se llena medio tanque de gasolina.

Farruco Sesto.-  Un tanque.  Con un dólar, que serían 4.30 bolívares, se llena un tanque de un vehículo promedio.

Cmdte.-  ¡Qué fenómeno!  Pero, bueno, están haciendo ahora ferrocarriles con la cooperación de los chinos.

Farruco Sesto.-  Estamos haciendo ferrocarriles.

Cmdte.-  Creo que la República Popular China está cooperando en esa tarea.

Farruco Sesto.-  Así es.

Cmdte.-  ¿Hasta Zulia?  ¿A dónde están llevando los primeros ferrocarriles?

Farruco Sesto.-  No, y todo el eje norte llanero, porque, como usted sabe, la población de Venezuela está concentrada en el norte y en los estados andinos, ¿no?  Si uno ve una imagen de satélite de noche, ve la concentración de luces en toda la costa.  En un país de casi un millón de kilómetros cuadrados hay estados enormes.

Cmdte.-  Novecientos sesenta mil kilómetros cuadrados creo que tiene, casi un millón como tú dices.

Farruco Sesto.-  Así es, con las aguas territoriales llega al millón fácil.

Cmdte.-  Están contando con el agua de Maracaibo.

Ahora, ustedes no se desanimen.  Yo comprendo lo que tienen que luchar ustedes allí, es una lucha dura, pero creo que lo que ustedes están haciendo en Venezuela no lo puede hacer nadie, nada más que ustedes y nada más que Chávez.

Ahora, en realidad, ya te digo, no solo veo Telesur, veo también Venezolana de Televisión, son dos canales.

Chávez estaba hablando hoy y no lo pude oír por culpa de ustedes (Risas), porque tenía que venir para acá, pero veo que están haciendo un esfuerzo enorme, y yo espero que no se desanimen por ninguna dificultad.

Farruco Sesto.-  No, no, Comandante, ¡jamás, jamás!

Cmdte.-  Mucho de lo que va a ocurrir en el resto de América Latina depende de lo que están haciendo ustedes.

Para mí es un milagro que hayan logrado crear el CELAC.

Farruco Sesto.-  Es algo importantísimo.

Cmdte.-  Sin la cooperación de Venezuela, ¿qué sería el destino de esos países del Caribe, cuando el precio del barril de petróleo asciende a más de 100 dólares?  Eso ha salvado a todos esos países, ha sido de enorme importancia (Aplausos).

Está haciendo cosas, realmente extraordinarias.  Pero allí también el imperio va a dar su batalla.

Farruco Sesto.-  Pero será derrotado, una y otra vez. Comandante, ahora, oyendo las intervenciones y el debate, yo recordaba, en una reunión con intelectuales y artistas de muchos países también, en Caracas, hace unos seis o siete años, el presidente Chávez nos decía que ya no eran momentos de resistencia, que ya no bastaba con fijar una posición, que debíamos abandonar las actitudes defensivas y que era el momento, decía él, de pasar al contraataque; intelectuales y artistas al contraataque.  Entiendo que en la batalla de las ideas él lo hace todo el tiempo, porque es un hombre que su mente no descansa nunca, está siempre inventando, fuerza las cosas, una voluntad increíble.

Cmdte.-  Ya él pensaba así cuando vino por primera vez a Cuba, cuando salió de la prisión.  Y, bueno, realmente recibió la herencia de la tradición histórica de Venezuela, y nadie como él puede hacer el resumen ese de los 100 años en que Venezuela fue el mayor exportador de petróleo a lo largo de un siglo, del siglo pasado casi completo, primer exportador.  Ahora, lo que pagaban por el petróleo los yankis, y la pobreza que había allí era increíble.

Creo que el ejemplo más típico de lo que es la política imperialista en el hemisferio lo tiene Venezuela que, desde luego, un país que tenía unos recursos enormes.  Ahora, nadie ha hecho, ni han podido hacerlo tampoco, lo que él está haciendo, no solo ya en la educación y en la salud, lo que está haciendo en todos los sectores.  Por ejemplo, la pensión que les ha dado a los niños sin amparo, es tremenda, esa es una de las cosas notables; las viviendas que está construyendo, ninguna familia de esas, como él explica, hubiera tenido jamás una vivienda, y ahora está haciendo 150 000.