Nuestro deber es luchar – 11

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Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, “Año 54 de la Revolución”

Undécima Parte

Cmdte.-  ¿Qué estudiaste, periodismo?

Alejandro Carpio.-  No, yo estudié literatura.  Como no debemos darle ni así (Señala), ser bien conscientes de no dejarnos encajar en este marco.

Abel Prieto.-  Estudió literatura.

Cmdte.-  ¿Hay una carrera que se llama literatura?

Abel Prieto.-  No, esa es Licenciado en Letras.

Zuleica.-  Comandante, Alejandro no lo ha dicho, pero él es ganador del Accésit del Premio ALBA Narrativa 2011, con una novela muy buena, que se llama El papel de lija.  Entonces, vino a esta Feria a presentar su novela y a recibir su premio.

Alejandro Carpio.-  Y Telesur me entrevistó, dicho sea de paso (Risas y aplausos).

Daniel Chavarría.-  Comandante, hace ya muchos años —como todos sabemos aquí— usted dijo que una especie estaba en vísperas de la extinción, y dio un primer aldabonazo de alarma.

Cmdte.-  Veinte años se van a cumplir ahora en junio.

Daniel Chavarría.-  Entonces, yo también me alarmé, y usted también, como queda demostrado por la frecuencia con que ha reiterado el tema, últimamente.

Esta alarma, en mi caso, ha llegado a ser obsesión, sobre todo después del Protocolo de Kyoto, de la negativa norteamericana a firmarlo, cuando se endurecen las posiciones enemigas.

Yo hasta hace unos años me despertaba y mi primera preocupación era siempre dinero, dinero, dinero.  Y, sin embargo, ahora, tal vez un poco por los años, me despierto pensando en este tema de la posible extinción de la especie humana en este planeta, con su civilización actual, que ha costado miles de millones de años, influyendo en las transformaciones del planeta y todo eso.

Cmdte.-  ¿Qué tú dices, que ha durado cuánto?

Daniel Chavarría.-  No, perdón, la civilización como civilización, a partir de que surge lo que conocemos hoy como ciencia, es muy reciente, hace digamos, 10 000, 12 000 o 15 000 años, pero hace 200 000 años había hombres y, además, el planeta tuvo que formarse para que esos hombres…

Cmdte.-  Dicen que el hombre de Cro-Magnon surgió hace como un millón de años, que logró el fuego, pero no se sabe de nada más.  Parece algo real de que no tuvimos predecesores, por suerte (Risas).

Daniel Chavarría.-  Bueno, yo a usted lo conozco muy bien, porque de su existencia conocí en el 1957, cuando yo vivía en mi país, que era el Uruguay; en 1969 vine a vivir aquí, llevo 42 años, he leído la mayoría de sus discursos, he visto muchísimos programas donde usted habla de temas sociales, políticos, históricos, y creo que me lo conozco bastante bien, y puedo más o menos imaginarme lo que usted opina sobre ciertas cosas.

Cmdte.-  ¿A los temas o a mí? (Risas.)

Daniel Chavarría.-  Déjeme decirle que yo soy un hombre bastante pesimista y no tengo empacho en confesarlo, pesimista incluso por miedo.

Cmdte.-  Y no te avergüences, no te avergüences que hay razón, es lógico, ¿tú crees que tú eres el único?  Porque no lo han pensado bien.

Daniel Chavarría.-  Pero lo confieso, aquí abiertamente.

Yo quisiera aprovechar un poco aquí en petit comité, aprovecharme de sus dotes proféticas, augurales.  Usted ha sido un adivino de la historia, y esto no lo estoy diciendo por guataquería, es evidente, está demostrado por todas partes.

Yo, por ejemplo, en mi ignorancia, porque yo soy bastante bruto para juzgar los hechos sociales y políticos, me he equivocado, me equivoco siempre, y me gustaría poder apoyarme en su larga vista, y como sé que siente esa alarma que he sentido yo, me pregunto y me tomo la libertad de preguntarle a usted, si considera que para librarnos de esa calamidad haría falta primero consolidar el socialismo mundial, haría falta quizás lograr la destrucción de todas las armas mortíferas, de destrucción masiva, o quizás Estados capitalistas no armados…

Yo creo, personalmente, con ese pesimismo que confesé, que esto está a punto de irse a bolina, y, por dar una cifra arbitraria, lo creo, digamos, en un 80%; no le voy a preguntar cuánto cree usted, porque esa respuesta yo la tengo.

Cmdte.-  ¿Qué es lo que tú dices que no me vas a preguntar?

Daniel Chavarría.-  No se la voy a preguntar, porque sé qué me va a responder, sería tonto que yo le pregunte a usted si es optimista.

Cmdte.-  ¿Cuál es la pregunta que no me quieres hacer?

Daniel Chavarría.-  No, la pregunta sería…  Pero es que no quiero hacer esa pregunta porque es retórica, la sé (Risas), yo sé lo que me va a contestar. Usted no me puede contestar a mí que es pesimista, usted no es pesimista:  se alarma, advierte, pero yo estoy seguro de que usted cree en la victoria final de la verdad, de la justicia de la humanidad.  Yo creo eso.  Yo tengo mi duda.  A ver si usted me acaba de alarmar o me quita esta obsesión de encima (Risas); quiero que nos hable de eso:  ¿Qué haría falta para quedarme yo tranquilo y despertarme sin esta obsesión?

Cmdte.-  ¿Para quedarte tranquilo?  Pensar en el problema y luchar contra él.  No es una garantía de que se resuelva (Aplausos).

Daniel Chavarría.-  Muchas gracias, Comandante.

Carlo Frabetti.-  Ante todo, Comandante, quiero darle las gracias por seguir guiándonos en esta batalla de las ideas en la que usted mismo tanto insiste desde hace tiempo.  También quiero trasmitirle el saludo de mi amigo y maestro Alfonso Sastre, que hace tiempo que no puede venir a Cuba por razones de salud, pero que sigue muy de cerca todo lo que ocurre aquí y que cada vez que vengo me pide que si tengo ocasión le trasmita sus saludos y su cariño.

Yo quería retomar el tema que está presente en ese mismo cartel y que es el motivo o el pretexto…

Cmdte.-  Deja ver que no lo he visto y ya han hablado dos de eso… (Lee cartel que preside el encuentro:  Por la paz y la preservación del medio ambiente).  Hay que preservar algo más que el medio ambiente.

Carlo Frabetti.-  Concretamente, en octubre del 2011 participé en las jornadas de Vanguardia Científica organizada por la Universidad de México y allí se habló de dos cosas:  por una parte el Premio Nobel mexicano Mario Molina, quien fuera el descubridor del agujero en la capa de ozono, nos previno precisamente sobre el peligro de una auténtica catástrofe medioambiental y señaló como una de las causas de que no se tomen las medidas necesarias, la falta de información y de formación del gran público con respecto a estos problemas y a los peligros que entrañan.

Luego, después de su intervención, tuve ocasión de hablar con él y también con el científico cubano Manuel Limonta, que en estos momentos está en México realizando un trabajo, y llegamos a la conclusión de que es necesaria y urgente.

Cmdte.-  ¿Qué está haciendo Manuel Limonta ahora?

Carlo Frabetti.-  La verdad es que no sé muy bien.

(Del público dicen que está como Representante Regional para América Latina de una organización científica )

Cmdte.-  Él fue director aquí de Ingeniería Genética. Recibió en Europa un curso sobre Interferón cuando por primera vez un especialista norteamericano experto en cáncer nos habló del Interferón. Lo conozco muy bien, fue director del Centro de Ingeniería Genética creado para el desarrollo de importantes tareas científicas en nuestro país.

Carlo Frabetti.-  Pues Limonta, Molina y yo estuvimos hablando de la necesidad urgente de lo que podríamos llamar una revolución pedagógica; una revolución pedagógica sobre todo encaminada hacia los más jóvenes y que pusiera en primer término de nuevo el pensamiento científico y el racionalismo.  Porque estamos viviendo una época muy paradójica, en la cual la ciencia tiene un enorme prestigio y lo que los economistas llamarían un gran valor de cambio, pero un escaso valor de uso y una escasa presencia en los discursos que no son específicamente científicos.

Es decir, mientras todo el mundo reconoce…

Cmdte.-  Para eso los políticos tendrían que ser científicos, y están lejísimos de eso; te lo puedo asegurar. Como norma, leo los despachos cablegráficos internacionales que se publican cada día, y como norma puedo asegurarte que salvo honrosas excepciones no saben dónde están parados. Es algo que realmente me preocupa. La suerte de nuestra especie depende de ellos.

Bueno, por favor, continúa pues te estoy interrumpiendo.

Carlo Frabetti.-  La idea básica era esa, poner la ciencia en primer término, la ciencia y el racionalismo; porque en última instancia la ciencia -y de ahí viene su conflicto histórico con la religión,-opone a una visión mítica e irracional del mundo una visión racional basada en el análisis de los hechos. Por eso Marx y Engels su proyecto lo definen como socialismo científico, en contraposición al socialismo utópico; y algunos pensamos que, por desgracia, el al imperio… pensamiento marxista en ocasiones se aleja de este modelo, de este proyecto, y cae en lo que Pérez Esquivel llamaba las recetas de cocina, muchas veces o al reflexionar, incluso, sobre cuestiones económicas, sociológicas, utilizamos ciertos conceptos del marxismo como si fueran recetas, y nos olvidamos de esta vocación científica.  Fundamentalmente quería plantear eso: la necesidad de defender la causa del racionalismo, sobre todo de cara a los jóvenes.

Yo me dedico sobre todo —y es el motivo de mis frecuentes visitas a Cuba— a la literatura infantil.  Eso me lleva a tener frecuentes encuentros con niños y jóvenes y me preocupa comprobar que —hablo, por supuesto, del mundo capitalista, ya sé que en Cuba es distinto— la mayoría de los estímulos que reciben los niños, aunque en los colegios les enseñan física y matemática, luego la publicidad o los modelos de conductas, los modelos de éxito que ofrece la televisión y la cultura de masas, son absolutamente irracionales.

Entonces, creo que quienes hemos hecho de la comunicación y de la cultura nuestro oficio…