Miserable forma de gobernar

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Por Torres

“En la isla que yo “dirijo” sobrepasan los 1,000 asesinatos, hay sobre 100,000 casos de abuso infantil, la violencia a nivel de parejas esta para pelos, los delito tipo 1 son cada vez más y más violentos, les he quitado los empleos a los residentes, le estoy dando el fruto del esfuerzo colectivo a unas cuantas personas,  pero… miren que bien lo hago estoy recogiendo armas para fundirlas para hacer un monumento por la paz, por razón le digo a los enfermos – levántate, tu puedes y se levantan”

Fortuňo, yo no me asombro de que usted catalogue como un éxito la amnistía por la entrega de armas – principalmente en las iglesias.  No vaya a pensar que nos oponemos a todo, es que no nos gusta la mediocridad ni el engaño.  Le han entregado 208 armas – que en su mayoría son casquibaches – como un AR-15 desmantelado.  No destroce más la salud social de mi pueblo, que obviamente no  es el mismo pueblo que usted defiende – el suyo es el “pueblo” de las transnacionales con cede en Wall Street.  Solo los canallas ofrecen migajas al pueblo que dicen gobernar.  Si el objetivo es detener la criminalidad, usted y yo sabemos que el único camino que nos queda es garantizar el trabajo a los ciudadanos de mi sociedad.  Pero no cualquier trabajo,  yo se que usted sabe que el desarrollo social exige cambios en las relaciones de producción y distribución.  Por lo tanto, hemos llegado a una encrucijada histórica,  donde los trabajadores y desposeídos de la sociedad puertorriqueña deben decidir si seguimos aceptando producirles a su pueblo – Sr. Fortuňo, insisto su pueblo es Wall Street – donde eso acarrea una sociedad enferma o producimos para nosotros mismos.  Esto último bien organizado por los trabajadores, objetivamente, a calzón quita’o, nos garantizaría una vida fructífera en todos los aspecto – seria una nueva sociedad.

Sociedad donde no solo su prole – y la de sus amigos guaynabitos – tengan el privilegio de un futuro “mejor”, sino, que para mi prole – y la de mis compañeros trabajadores – tengan el derecho a la vida plena y socialmente saludable.

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1 Comentario

  1. Concuerdo casi plenamente con el autor (o autora) de esta carta. Pero tengo que diferir en 2 planteamientos:

    1. ¿Por qué siguen endilgándonos la mojigatería religiosa de convertir las iglesias en depósitos de armas? Ahora quieren entregarle las prerrogativas del Estado burgués colonial a las “comunidades de base de fe” sin ningún tipo de consecuencias para los delincuentes. Es claro que la sociedad de clases, con su distribución injusta y su apropiación de la producción social arroja a amplias masas de desposeídos al crimen. Pero no nos engañemos, la burguesía se nutre de todas las actividades criminales que se efectúan en este narco estado, inclusive amplios sectores de ella las dirigen. Es otra forma de decir que hacen algo, pero castigando a los hijos de los desposeídos, mientras esa narco burguesía vive feliz y tranquila en Los Paseos, en el Galaxy y en Palmas. El capitalismo necesita de esas actividades criminales para enriquecerse y para combatir y distraer las ansias revolucionarias de los pueblos.

    2. Dentro de la sociedad que plantea la carta, que interpreto que una sin clases, no habrá cabida para los ciudadanos de wallstreet ni para sus hijos. Serán desalojados del poder, tanto ellos, como sus aliados, internos (entre ellos los narcos y traficantes de armas) y externos (federales) por el proletariado y el pueblo organizado para esos fines.

    ¡Hasta la victoria siempre!

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