EN EL 20 ANIVERSARIO DE LA BRIGADA JUAN RIUS RIVERA Y EN EL ANIVERSARIO NUMERO 50 DE LA VICTORIA EN PLAYA GIRON

0
12

Por Miguel Cruz

Dedicamos esta Brigada Juan Rius Rivera a los veinte años de su desafío ante el imperio que pretende destruir los lazos de hermandad y solidaridad de nuestro pueblo con el pueblo cubano y al aniversario número cincuenta de la victoria de Cuba socialista en Playa Girón.

A  los 20 años de fundada, nuestra brigada de solidaridad con Cuba, la Brigada Juan Rius Rivera,  mantiene su compromiso inclaudicable. Rendimos así honor al heroico e inmortal mambí boricua, y cubano, cuyo nombre  levantamos como estandarte y cuya vida de revolucionario internacionalista inspira y potencia nuestra gesta.

Como Juan Rius Rivera,  y como José Martí,  Antonio Maceo y Máximo Gómez,  un siglo antes, el pueblo cubano, con igual convicción revolucionaria, empuñó las armas y se batió heroicamente en abril de 1961, contra un enemigo imperialista más poderoso y perverso que el que enfrentaron los mambises en la manigua durante los treinta años de la gesta independentista iniciada con el Grito de Yara en 1868.  En las arenas de Playa Girón, hace 50 años, el triunfo militar se coronó en la gran victoria política jamás alcanzada en la historia del pueblo cubano: la liberación nacional definitiva y la consolidación del primer peldaño del aparato militar-estatal con el que garantizara, contra toda agresión, la edificación del socialismo.

Dos años antes de la batalla de Playa Girón – exactamente el primero de enero de 1959- el Imperialismo Yanqui había sufrido su primera gran derrota en América Latina: el derrocamiento de la dictadura militar de Fulgencio Batista, mayordomo en quienes los imperialistas estadounidenses confiaban la administración del orden neocolonial.  Con la caída de Batista triunfó la revolución democrático-popular dirigida, principalmente, por el Movimiento 26 de julio y su Ejército Rebelde fundados y liderados por el compañero Fidel Castro. Tras esta primera gran derrota, y ante la profundización de la Revolución Cubana, el imperialismo optó primero por la intimidación y las presiones económicas, de las que pasó, frustrado por sus nuevos fracasos  en el ‘campo diplomático’,  al bloqueo y la guerra económica, al sabotaje y el terrorismo, a la organización y financiamiento de bandas contrarrevolucionarias y, a mediados de abril de 1961, a la invasión mercenaria por la Bahía de Cochinos en el suroeste de la provincia de Matanzas.

Como antesala inmediata a la invasión, el 15 de abril de 1961, tres escuadrones de aviones yanquis salieron de Puerto Cabezas, Nicaragua, para bombardear los aeropuertos Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, y Ciudad Libertad, en La Habana, y la base aérea de San Antonio de los Baños. En la heroica defensa antiaérea para responder al artero ataque murieron doce jóvenes artilleros. Al otro día, durante los actos de despedida de duelo de los jóvenes mártires, Fidel Castro declaró ante decenas de miles de milicianos, fusiles en alto, el carácter socialista de la Revolución Cubana.  En aquella inmortal alocución Fidel presagió lo que le deparaba a Cuba en las próximas horas: “Aquí, junto a los restos de los jóvenes heroicos, hijos de obreros e hijos de humildes, reafirmaremos nuestra decisión de que igual que ellos dieron su pecho a las balas, al igual que ellos dieron su vida, vengan cuando vengan, todos nosotros, orgullosos de nuestra revolución, orgullosos de defender esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, no vacilaremos, frente a quienes sean, en defenderla hasta nuestra última gota de sangre”. Pocas horas después, en la madrugada del 17 de abril, los 1,500 mercenarios de la Brigada 2506 desembarcaban en las costas de la Bahía de Cochinos.  Contra los invasores, una vez pusieron un pie en suelo cubano, se batirían las fuerzas que, dirigidas directamente  por el Comandante en Jefe Fidel Castro, no darían ni un minuto de tregua al enemigo.

Según dijera el Comandante Raúl Castro : “No vino al mundo nuestro socialismo en pañales de seda, sino en el rudo algodón de los uniformes de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles; de los combatientes del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria.  No hubo agua bendita en su primer bautismo de fuego en medio del combate contra los enemigos de la nación, sino sangre de patriotas, una vez más derramada en esta Isla por sus bravos hijos, en su prolongada lucha por la libertad, en su largo camino por la independencia”.

Sesenta y seis horas después de la invasión, caían en Playa Girón los últimos reductos de los invasores derrotados por el empuje de quienes combatían y morían por el socialismo, junto a su pueblo, desde los primeros minutos del desafío.
Nadie mejor que Fidel para calibrar el balance histórico de la hazaña de Girón: “Si las batallas de la lucha contra la tiranía hicieron posible la conquista del poder revolucionario y cambiaron el curso de la historia de nuestro país, la batalla de

Playa Girón impidió que la historia de nuestro país diese marcha atrás.”

Desde hace 20 años de fructífera existencia y valiente desafío contra el bloqueo imperialista, la Brigada Juan Rius Rivera ha mantenido en alto los sagrados principios en que se fundara. Este aniversario es el homenaje nuestro al indomable e invencible espíritu de combate del hermano pueblo cubano desde su victoria en Playa Girón.