Rebelión estudiantil en Europa

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La profunda crisis estructural del capitalismo, de naturaleza cíclica y potenciada por la crisis financiera, lleva a la burguesía a incrementar la explotación de la clase obrera y a imponer una baja en el precio de la fuerza de trabajo (salario). Como consecuencia de la voracidad burguesa, necesariamente se empeoran las condiciones de vida de las y los trabajadores y de las masas desposeídas. Para alcanzar ese propósito, a los dueños del capital les urge suprimir las libertades y garantías individuales y colectivas, además de desmontar todo el orden jurídico protector de derechos laborales y sociales ganado a sangre y fuego por el proletariado durante más de un siglo de luchas de clases. He ahí el impulsor de una onda de ‘ajustes’ y ‘reformas’ —en realidad de brutales medidas de austeridad y contrarreformas— que recorre el mundo abatiendo todo, incluso la educación universitaria pública económicamente accesible —si no gratuita— hasta ayer a los hijos de la clase obrera. Además, la universidad, con sus programas de humanidades y ciencias sociales y su carácter de fuente generadora de pensamiento crítico —claro, dentro de los márgenes de la ideología burguesa—, ya no le sirve a la burguesía como antes.

En los últimos dos meses, la lucha de clases se ha hecho presente como nunca antes en los recintos universitarios y en las calles de Italia, el Reino Unido y Grecia. En cada uno de esos países los gobiernos han decretado —con la excusa de conjurar el déficit y la crisis financiera— achicar la oferta universitaria reduciendo dramáticamente el cupo de admisiones, disparando los costos de matrícula y suprimiendo las becas.

Las protestas de los universitarios italianos — ésta es una escena del 7 de noviembre 2010— hicieron tambalear aún más al gobierno de Berlusconi.

En la última semana de noviembre, decenas de miles de estudiantes italianos que protestaban contra los recortes del 90% de las becas, la reducción de los fondos asignados por el Estado a las universidades, y la eliminación de programas académicos y facultades universitarias —nueva ley de educación o Ley Gelmini— se enfrentaron en virtuales batallas callejeras a la brutalidad policiaca. Las protestas multitudinarias que el 24 de noviembre estuvieron a punto de tomar el Senado en Roma se extendieron en los días siguientes a Milán, Bolonia, Turín, Florencia, Padua y Pisa. A las manifestaciones de los miles de estudiantes, que bloquearon por varios días las calles de las ciudades principales de Italia, y que en Parma paralizaron el tráfico ferroviario, se sumaron el 28 de noviembre más de 75,000 obreros convocados por la Confederación General Italiana del Trabajo, que marcharon en la capital italiana para repudiar la política económica de Silvio Berlusconi, incluida la ‘reforma del sistema universitario’, y prepararse para una gran huelga general. Con ese fin y para exigirle la renuncia al Cavaliere Berlusconi, el 12 de diciembre marcharon en Roma 200,000 manifestantes con las consignas: ¡Que paguen los responsables de la crisis! ¡Huelga general para echar a Berlusconi y sus cómplices!

Coincidían en esos días las protestas de los estudiantes del Reino Unido que se oponen a la brutal subida de los costos de matrícula – de $4,000 anuales a $14,000- y al corte drástico en el presupuesto asignado a las universidades públicas – reducción de hasta un 80%- poniendo en alto riesgo la supervivencia de programas académicos y universidades. Agréguense a las calamidades citadas la intención del gobierno de Cameron de suprimir los fondos del Estado asignados a los programas universitarios de humanidades y ciencias sociales. Según Cameron, “la educación superior deberá supeditarse a la lógica del mercado”.

Las protestas estudiantiles inglesas, como ésta el 9 diciembre de 2010, han sido tan masivas como combativas.

Las ‘reformas’ en la educación significarán, según el sindicato universitario University and College Union (UCU), la pérdida de 200,000 empleos y la reducción en un 60 % de los alumnos.

Las grandes manifestaciones comenzaron en Londres el 10 de noviembre con una concentración de 50,000 personas entre estudiantes y profesores, convocada por la National Union of Students (NUS) y la UCU. Tanto el 24 como el 30 de noviembre, las marchas, concentraciones y toma de 12 universidades – entre éstas UCL, London South Bank University, Oxford, Warwick, Manchester Metropolitan y la University of Leeds- con la participación de 150,000 manifestantes convocados por la plataforma National Campaign Against Fees and Cuts, se realizaban en las principales ciudades de Inglaterra. En la manifestación de Leeds del 30 de noviembre, entre los estudiantes manifestantes que marchaban a una temperatura de 2 grados bajo cero y ante una nevada incesante, una consigna se repetía en múltiples pancartas: Capitalismo quiere decir crisis y caos climático. Las siguientes grandes movilizaciones se dieron el 1, el 9 y el 11 de diciembre con una gran cuota de violentas confrontaciones con la policía. En el Reino Unido no habían ocurrido marchas y concentraciones tan concurridas y audaces desde las grandes movilizaciones en contra de la guerra.

Universitarios griegos tomaron las calles el 15 diciembre de 2010.

Mientras se combatía en Londres y otras ciudades británicas, los estudiantes griegos luchaban por la misma causa que los ingleses y los italianos. El 2 de diciembre, en una masiva marcha intentaron llegar a la embajada del Reino Unido en Atenas. Como signo emblemático de sus convicciones internacionalistas, los manifestantes llevaban pancartas que apelaban a la solidaridad con la lucha de los estudiantes británicos.

En Grecia, las luchas de los estudiantes en defensa de la universidad pública pasan ya por cuatro años de duros combates callejeros y ocupaciones de universidades con el apoyo militante y masivo de las y los trabajadores afiliados a la GSEE (Confederación Sindical Griega) y al ADEDY, sindicato de empleados públicos. Desde entonces, los trabajadores y los estudiantes griegos no han dejado de vincular activamente sus respectivas luchas.

En diciembre de 2008, Grecia ardió al calor del primer levantamiento popular en el mundo ocasionado por la crisis financiera que imponía recortes presupuestarios a la salud y la educación.

La brutal represión policial y el asesinato a tiros de un joven estudiante no pudieron apagar la llama de la rebeldía. Fueron tres días consecutivos de una huelga general iniciada por un paro de los trabajadores del Ministerio de Salud. Los enfrentamientos con la fuerza de choque, la toma de universidades, la quema con cocteles molotov de vehículos de la policía antimotines, bancos, supermercados y establecimientos de venta y alquiler de autos, y los asaltos a estaciones de policía fueron la respuesta iracunda de un pueblo que rabiaba contra un gobierno corrupto que les regalaba 22,000 millones de euros a los banqueros especuladores mientras despedía a miles trabajadores e imponía nuevas cargas contributivas y recortes a la educación y la salud.

Las fuerzas de choque, el 2 de diciembre de 2010, no pudieron contener el empuje de los estudiantes griegos.

A mediados de noviembre pasado, los estudiantes griegos volvieron a tomar las calles de Atenas, Salónica, Ioanina y otras ciudades. Para protestar contra la ‘reforma educativa’ y las medidas de austeridad tomadas por el gobierno de Yorgos Papandreou, ocuparon –como otras veces– veinte recintos universitarios. En la gran marcha y concentración del 12 de noviembre rodearon el parlamento mientras evocaban la gesta de la rebelión estudiantil que el 17de noviembre de 1973 encendió la chispa del gran movimiento popular que dio al traste con la dictadura de los coroneles.