Fortuñistas desperdician oportunidad de servir al Pueblo

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Ruta del gasoducto de la muerte

El proyecto que el pueblo ha bautizado el gasoducto de la muerte, y Fortaleza trata de cambiarle el nombre a Via Verde, no va a materializarse. De paso, Fortuño ha desperdiciado la oportunidad de hacer lo que pudo haber sido su única aportación de valor en sus 4 años en Fortaleza: la implantación de una política energética que sirviera los intereses de la sociedad puertorriqueña.

Realmente, no está en las capacidades de esta camarilla guaynabita de Fortaleza, que ni siquiera representa los intereses de la base del PNP, hacer otra cosa que enriquecerse, sirviendo los intereses de Wall Street.

El sistema de generación eléctrica ha ido consolidando una poderosa mafia de intereses privados que se lucra groseramente con la importación de petróleo para la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). El petróleo es muy contaminante, y su tendencia es a encarecerse, aún dentro de las fluctuaciones normales de la demanda y la oferta.

Puerto Rico requiere una política energética que promueva la conservación. El obstáculo principal a esta política es la indecorosa relación que existe entre la AEE y los bonistas de Wall Street. Tal es el amarre financiero que tiene esta cabeza de la Bestia de Wall Street sobre lo que supone ser nuestra AEE que el éxito de cualquier campaña de conservación resultaría en el aumento de las tarifas.

Ningún plan que beneficie los puertorriqueños puede posponer la inversión en el desarrollo de fuentes renovables como el sol, el viento, las diferencias termales oceánicas y otras. En ese contexto, se pudo haber considerado un mayor uso temporal del gas natural —pero sin gasoducto— como un paso intermedio para romper el estrangulamiento petrolero en lo que entraba en línea la generación con fuentes renovables. La glotonería de los guaynabitos, y su empeño de imponernos el gasoducto de la muerte a la trágala, amarró el gas natural al gasoducto, y sacó ambos de carrera.

La camarilla fortuñista, ajena a otra motivación que no sea el lucro, para ella y sus amos en Wall Street, es incapaz de plantear metas para el bien social. En este caso, la construcción del gasoducto de la muerte necesitaría transacciones de compraventa de bonos para Wall Street. Crearía, además, un megaproyecto de construcción de miles de millones de dólares para los dueños de las compañías de desarrollismo y construcción.

Si el gasoducto destroza la región del karso, si contamina para siempre las valiosísimas reservas kársicas de agua potable, nada de eso desenfoca a los guaynabitos de su obscena glotonería.

Poco les importa, también la seguridad de las comunidades por las cuales atraviesa el gasoducto. Mienten descaradamente —en contra de toda la evidencia en récord— cuando insisten en que sus proyectos de trasiego y transmisión de gas natural son 100% seguros. De todas las asqueantes patrañas de los fortuñistas, esta arrogante actitud de imponerle al pueblo trabajador unos riesgos que ellos mismos no tolerarían en sus lujosas comunidades, es la más imperdonable.

La oposición organizada

Don Alexis Massol de Casa Pueblo declaró recientemente que el gasoducto no se va a construir.

Ciudadanos del Karso se moviliza para lanzar una ingeniosa campaña de multimedios con la que se persigue aglutinar la oposición a todas las ofensivas de Wall Street en contra del karso.

Otros veteranos de estas luchas, Yanina Moreno y el Frente amplio contra el gasoducto ya están trabajando arduamente en una intensa campaña de educación popular. Impulsan la organización de foros a través de todo el país. “Este proyecto afecta a todos  en Puerto Rico de alguna manera. Si bien es cierto que los catorce municipios por donde se traza la ruta de este proyecto son los más impactados, no es menos cierto que el costo del proyecto lo pagarán todos los abonados del servicio eléctrico”, declaró Yanina al Abayarde Rojo. A preguntas del Abayarde sobre la deseabilidad de romper el agarre estrangulador del petróleo respondió: “Entendemos que hay que buscar alternativas al combustible que se está utilizando actualmente para la generación de energía en Puerto Rico pero no debe ser una solución tan sencilla y rápida como cambiar de un combustible fósil a otro. Sabemos que los productores de gas natural han dado indicios de unirse para controlar el precio del gas y organizar un cartel similar al del petróleo”. Exhortó a los lectores del Abayarde Rojo a “que se eduquen sobre las implicaciones y riesgos que tiene el gasoducto de la muerte para todos los puertorriqueños, y que se unan a este movimiento de pueblo para garantizar la protección de la vida, de nuestros recursos y de una economía sustentable. Es momento de ser solidarios y de levantarnos coordinadamente a defendernos contra el opresor”.